LA CASA SOBRE LA ROCA

         Hace unos nueve meses se me ocurrió, con motivo de una visita a mi casa de un matrimonio de los que está aquí, invitar a todos los matrimonios que conozco el mismo día, a fin y efecto de descolapsar los fines de semana, que se estaban llenando, hasta el extremo de coincidir varias parejas a la vez el mismo día.

Después surgió la idea de invitar a nuestro encuentro a aquellos matrimonios que lo desearan del pueblo, lo cual tenía sus ventajas y sus inconvenientes. Estos últimos porque hacían el grupo demasiado grande, sin posibilidad de llegar a todos con la dedicación que me gustaría; las ventajas eran más, porque si lo hubiese montado sin los que habéis venido de fuera, creo que hubiese sido más complicado que se atrevieran a asistir, por lo mucho que les importa por aquí el típico: para ir yo solo no voy…

Desde esos días empecé a invitar a todos aquellos que habían tenido algún trato conmigo por amistad, preparación para el matrimonio o feligresía de diversos pueblos. Era una iniciativa que no había hecho nunca y que prácticamente hasta hoy no he visto cómo iba a desarrollarse. Para que todo marche bien, será conveniente que pongamos cada uno algo de nuestra parte, porque no es fácil. Sobre todo en el interés. Gracias a Dios no estamos en una reunión de marketing en la que el orador esté muy interesado en vender su producto, debido a que, de momento, y en España, los sacerdotes no trabajamos por comisión. Sí lo hacen en Chile y en otros países. Es evidente que os fiáis de lo que diré porque si no, no hubierais venido. Al principio de llegar a este pueblo, por una alusión que hice a la educación de los hijos, se rieron de mí en un bar… diciendo y éste qué va a enseñarnos. Tiempo después hice la misma alusión con ejemplos concretos y ya nadie se rió porque era evidente que sabía lo que estaba diciendo.

Es decir, que no os he convocado para meteros miedo, ni para venderos un libro, que también lo podéis comprar si queréis. Os he llamado para deciros en resumen, que la felicidad en vuestras familias, solamente depende de vosotros mismos y que ésta solamente se puede conseguir de una forma. Intentaré ir más despacio.

He leído muchas cosas que vosotros u otras personas, sacerdotes, etc… me han ido enviando con motivo de saber que organizaba esto… Una larga bibliografía acompaña estas letras. En todas las páginas que he leído, que han sido muchas, de verdad, he encontrado numerosos artículos de autoayuda, con respecto a la psicología, tácticas para entender el mundo entre dos… tipo: El amor inteligente  de Enrique Rojas, Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus o algo así… pero, qué sé yo, para mí, el Matrimonio es algo mucho más grande que la convivencia de dos “compañeros de piso”, o de trabajo, o incluso de prisión o de galeras. Es evidente que si nos condenan a vivir con una persona del otro sexo en cinco metros cuadrados durante dos años, tendremos que aprender las necesidades de la otra persona a fin y efecto de hacerle la vida lo más agradable posible, pero no creo que sea ésta la más importante meta de dos que se casan. Quiero decir que en la vida hay que hacer muchas elecciones, pero la más importante no es la del Senado de la Comunidad Europea, ni tan solo la de novia o novio. Creo que la más importante es la que consiste en elegir una vida con Cristo o sin Él. Por eso titula el Padre Bojorge su libro La casa sobre roca, refiriéndose a que la roca de la familia es Jesucristo. Pero el “Otro” por excelencia que está íntimamente presente en el matrimonio cristiano, es el mismo Dios. A una relación conyugal profunda y completa pertenecen tres. La promesa de dos cristianos ante Dios no los une sólo a su pareja, sino que en cierta forma a través de él o de ella, ambos se unen al mismo tiempo a Jesucristo. No se entrega uno recíprocamente, se entrega también a Cristo a través del otro, de la otra. Los esposos no sólo viven para el otro. En realidad, viven juntos para Cristo; en su amor conyugal, aman también a Cristo. Por tanto, cada uno puede descubrir a Dios a través del otro, puede sentir lo mucho que Dios le ama en la actitud del otro, y puede experimentar la ternura de Dios en el comportamiento del otro.

Ciertamente, la dimensión religiosa es tan profunda que a veces no es fácil encontrar la forma de hacer partícipe de ella al cónyuge. El diálogo habitual, sincero y amoroso puede ayudar a los esposos a mirarse en esta nueva perspectiva, a ver al otro en lo más hondo de su ser. Puede animarles asimismo a buscar el sentido último de su matrimonio: acoger plenamente el amor de Dios, su don para mí, que eres tú, y su don para ti, que soy yo.

Pero Dios no sólo tiene un proyecto para ti o para mí; tiene también uno para nosotros. Llama a los esposos cristianos a dar conjuntamente testimonio de su amor, a ser reflejo de su continua preocupación por los hombres. Les invita a ser imagen de Cristo el uno para el otro y juntos para los demás. “Queremos hacer de nuestra casa un lugar de encuentro con Dios y los otros, pequeños y mayores, sanos y enfermos, un lugar de trabajo, descanso y de fiesta, un lugar abierto a pobres y ricos y, sobre todo, un lugar de oración,” dijo una vez una mujer sencilla. Cuanto más unidos estén los cónyuges entre sí, más se acercarán a este ideal. Así de fácil lo explica Jutta Burgraff, y qué quiero decir con ello. Vamos por partes.

La palabra “AMOR” tiene tres orígenes diferentes en su original griego: EROS, AGAPÉ y FILIA. Las tres cosas quieren decir lo mismo pero no son iguales. EROS significa amarse a sí mismo. Es una palabra referida al amor sexual, pero solamente para sacar beneficio. Es gracioso que el otro día por radio, bueno… era el domingo día 7 de marzo, en Radio Nacional, a las 10.35 de la mañana. Oí un minuto de entrevista mientras se ponía en marcha el CD del Rosario, camino de Solera, donde iremos mañana, si Dios quiere. La entrevistadora cortó al entrevistado mientras alababa a Teresa de Calcuta por haberse entregado a los demás, y le dijo: no entiendo por qué hoy día no se valora a las mujeres que solamente piensan en sí mismas. ¡Oiga, menos mal! Si aquí hay alguna que piensa que el EGOÍSMO es valorable, por favor, que se marche. No podemos ni empezar. Y seguía diciendo: Claro, se valora a las que cuidan a sus hijos, a sus maridos, sus empresas, pero no a las que cuidan de sí mismas solamente. Digamos que era el día Internacional de la Mujer: Oiga, estúpida. Si hay algo digno de valorar en la mujer para celebrarla en un día internacional es que sea generosa por naturaleza, pero claro, como combaten todo aquello que Dios ha dispuesto en la naturaleza, y por eso subvencionan juguetes sexuales para niños de primaria, y les enseñan el sexo oral para ir empezando… (Claro, porque eso aumentará los abortos posteriores que hacen crecer los ingresos, pero nos vamos del tema) Decíamos que es imprescindible saber que no me he casado para pensar en mí mism@ sino para pensar en el otro, para hacerlo feliz. Porque es más fácil el que da que el que recibe. Es también el que ya he explicado muchas veces, chaval de Castellón que me dijo: En los besos con mi novia, yo me aprovecho de ella y ella se aprovecha de mí. ¡Qué triste! Si así se empieza, ¿cómo terminarán?…

La segunda palabra griega es la FILIA, que viene a querer significar “Amar para ser amado”. Es el propio amor humano. No hagas a otro lo que a ti no te agrada. Buscamos a otro para que sea nuestro amigo, siéndolo nosotros de él. Nosotros ayudamos y ellos nos ayudan. Hoy por ti, mañana por mí. Éste amor es más importante que el anterior y es el que tiene peligro de irse desgastando por la rutina, las dificultades o incluso el hastío o el desprecio mutuo, pero de esto hablaremos más adelante. Es el Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Casi todo el mundo está de acuerdo con esto, aunque sea mal interpretado o no se viva como se plantea.

Sin embargo, esto es lo que sería “vivir en pareja”, como se titulaba un curso que tengo por ahí. Pero para explicaros tácticas de cómo vivir juntos ni hace falta venir a Cuenca, ni yo me pongo a hablar dos horas. De esos cursos está España llena. Ahora, hay otras cosas que a la gente le da como miedo encarar claramente. Amar a los demás como si los demás fueran Cristo. Como decía San Alonso Rodríguez cada vez que iba a abrir la puerta. “Ya voy Señor”. Venid benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer, porque tuve sed y me disteis de beber […] Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, conmigo lo hicisteis. (Mt. 25)

Esta parte del Amor, es el amor de entrega. Un amor que se traduce por AGAPE y que llega al extremo de amarnos como nos ama Cristo. Porque nadie tiene amor más grande que aquél que da la vida por sus amigos. Es verdad que puede haber dificultades muy serias en el matrimonio, cruces muy pesadas, es cierto que hay situaciones límite en algunas ocasiones, pero mirad: La Cruz solamente se hace odiosa cuando Cristo no está. Recuerdo de niño, un día en que a mi madre le dijeron que su hijo (que era yo) se daba demasiado a los jóvenes. La verdad es que no entendí por qué decían eso, pero yo le contesté a mi madre: Mamá, ¿cómo puede ser que alguien se dé demasiado, si nuestro modelo murió en la Cruz por nosotros? Hasta que lleguemos a eso no creo que nos pasemos. Lo que ocurre es que hoy solamente se puede hablar de placer, de felicidad, de… en fin, y como eso dura poco, pues no somos capaces de estar junto a los nuestros en la enfermedad, en las penas, en el día a día, como lo estamos en la salud, en las alegrías y el día de la boda. Porque no hemos educado o no nos han educado en el sufrimiento, en el sacrificio, palabras que se venden difícilmente, cuyo olvido provoca una sociedad hedonista que se ha olvidado de lo que significa ir andando de pueblo en pueblo en pueblo a vender el pan o hacer seis kilómetros para ir a buscar agua… ¡Oiga: y así nos va!

Por eso ante este planteamiento yo os invito hoy a elegir en qué nivel queréis estar, o en qué nivel podéis estar, y a seguir adelante con todas las consecuencias que suponga vuestra elección. Si el modelo murió en Cruz, aquél que lo quiera seguir deberá darse a su espos@ aunque reciba de él/la desprecios, insultos, olvidos… Incluso ofensas. Eso es ser cristiano. Lo demás es ir a Misa los domingos, es rezar de vez en cuando, mantener un sentimiento de cercanía con el Ser superior, pero, estamos llamados a ser santos, y esa es una decisión libre que depende de cada uno de nosotros y que no solamente será posible, sino fácil, siempre que nosotros queramos. Cuando amo al otro como le ama Cristo, estoy dispuesto a dar mi vida por Él, mi felicidad es la suya, verlo feliz a él, me hace feliz a mí.

Vamos paso a paso. En el EROS hemos dicho que está el sexo, pero claro, el sexo no es que haya que despreciarlo, ni mucho menos, pero sí que hay que considerarlo como un medio, no como un fin. Hoy nadie renuncia al sexo. Es curioso como ante la crisis nos amenazan con trabajar hasta los 67 años y todo el mundo pone el grito en el Cielo, diciendo que todo viene por culpa de que las políticas económicas… bla bla bla. Los más atrevidos dicen que la causa es el descenso de natalidad. Todo el mundo aporta mil ideas, pero nadie, nadie, mejor dicho ninguno que no sea chino o musulmán, afirma que la solución evidente y clara es aumentar la natalidad.

Y es que el sexo bien llevado, es sacrificado. Pues claro que sí. Hay situaciones de enfermedad, de distancia, situaciones múltiples que hacen de la castidad matrimonial algo imprescindible para la felicidad de la pareja. Pero claro, cuando de joven no se ha entrenado uno a guardar la castidad, es muy difícil que la sepa guardar después. Aquí deberíamos hablar de la Paternidad Responsable, ¿qué es? ¿cómo se practica? ¿cuáles son las consecuencias de no tenerla en cuenta?  Pero no tenemos tiempo, quedará para otra ocasión, junto con alguna idea que tengo más de la que ya os hablaré mañana. Solamente quiero decir aquí que si no soy generoso con los hijos, después ellos no lo serán conmigo; como el hijo que guardó un vaso de madera que su padre tenía cuando se murió el abuelo porque rompía los de cristal, para que cuando llegase el momento, si hacía falta, el niño, ya mayor, pudiera dar a su padre el mismo vaso con el que bebía el abuelo. O el otro que descansó en el mismo árbol donde había descansado él, al llevar al abuelo a la residencia, como ahora hacía el hijo con el padre. De lo que sembramos recogemos.

Otro punto muy importante para la familia es la ordenación del trabajo. Hoy el trabajo es muy importante, casi es un regalo tenerlo. Pero ni hay derecho a que lleguemos tarde a trabajar porque todo el mundo lo hace, ni hay derecho a que no se vea nunca el momento de volver a casa porque estaba trabajando. He visto romperse muchas familias porque uno de los dos era un excelente hombre en el trabajo. Es verdad que nadie da lo que no tiene, y que los hijos saldrán gandules si los padre son gandules, y también podemos decir que los hijos saldrán mentirosos si los esposos se mienten entre sí, porque los hijos son los primeros que se dan cuenta e imitan, o si un padre le tapa al otro cosas del niño. Pero no es menos cierto que hoy día hay que saber armonizar dando a cada cosa su importancia la vida familiar, la vida profesional, las relaciones de amistad, y iluminándolo todo la relación con Dios. El otro día me decía un chaval de Barcelona que hace el pino para ir a Misa cada día, que si orientas el día alrededor de la hora de la Misa, siempre cabe, que es posible. Y tiene 22 años y va a 4º de Ingeniería Industrial. Pero claro, para eso hay que ser muy sacrificado, hay que dedicarse a los niños para que aprendan como por ósmosis. Y ¿cuánto tiempo hay que dedicarles? Todo el tiempo. Un niño no puede pensar que molesta en su casa, que para sus padres es una carga. Hay que jugar mucho con ellos, aunque nos parezca aburrido, que los niños no solamente pueden servir para llevarnos los perros si vamos de caza.

Y cuando llega la Cruz, que siempre hay una u otra, hay que aceptarla como una causa común. Los problemas del otro, son mis problemas, y los míos, he de saber compartirlos con el otro para huir de la doble vida. Conocí hace años dos parejas que se ayudaban mucho. En todo formaban parte activa y compartida. Iban juntos de vacaciones, se ayudaban en los problemas… A mí, recuerdo que no me gustaba. No lo entendía que dejaran a los hijos en casa (aun pequeños) y se fueran los cuatro por ahí. Claro, al final, pasó lo lógico. Se fue uno con otra y los otros dos a sufrirlo solos. Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Y sí que se ha roto. Pero todo, el cántaro, la fuente, la vajilla… Hay que hacer causa común, pero no comunicar lo que me pasa a todo el mundo. A mi marido, a mi esposa. Por y para eso me he casado, para ayudar a sufrir al otro.

Hemos dicho muchas cosas, pero cómo llegar a ellas. Parece fácil decirlo, cuál es la manera de conseguirlo. Solamente enumeraré y explicaré brevemente tres cosas. Para poner a Cristo como el centro de mi vida, como la roca sobre la que se construye la casa de mi familia, solamente hay un camino: FRECUENCIA DE SACRAMENTOS, HUIR DE LAS OCASIONES, FAMILIA QUE REZA UNIDA, PERMANECE UNIDA. ¿Cuánto tenemos que rezar juntos? Pues bueno, depende. Cada uno depende de donde se encuentre. El que no va a Misa los domingos, tiene que empezar a ir con su familia, porque si no se le escurrirá la Fe y no quedará nada cuando quiera echar mano… El que reza algún Rosario, pruebe a rezarlo cada día, el que, etc… Se trata de poner la casa sobre roca como decíamos al principio, la Roca es Jesucristo, pero se nos ha acabado el tiempo. En realidad, ese sería el título de todo el encuentro, así que lo trataremos mañana, si Dios quiere, con esas otras cosas que os he dicho.

Si alguien tiene alguna pregunta puede hacerla y trataré de contestarle si sé. De la frecuencia de Sacramentos hablaremos mañana, y de la huida de las ocasiones después.

Ahora rezaremos el Rosario, que podrían salir a rezarlo por parejas los que quisieran, e incluso cantar algo, o que rezaran los niños, y mientras estaremos confesando en la Sacristía y en la parte de atrás de la Iglesia un sacerdote que ha venido para eso y servidor. Que Dios les pague su paciencia. Al terminar tenemos la mesa redonda aquí mismo en la biblioteca, y si alguien quiere que vengan sus hijos a rezar pueden ir a buscarlos a la ludoteca. Cuidado con los coches.

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