LA FAMA DEL PRÓJIMO

Featured image
A menudo  nos sentimos interpelados por el sufrimiento de los más lejanos, por las guerras, por los inmigrantes, sin darnos cuenta que el más “prójimo” es el que está más cerca. Preguntémonos: ¿QUIÉN ES MI PRÓJIMO?

Cuando era pequeño estudié en el Colegio hasta quedarme grabadas en la memoria las diferencias entre murmuración, maledicencia, calumnia y falso testimonio. Todas ellas son críticas, pero de diferente importancia y gravedad. Trataré de explicarme.  Muchas veces se oye: “Yo no robo ni mato”, pero tantas otras se está poniendo de vuelta y media al vecino…

Veo urgente insistir en esto porque muchas veces nos pensamos que, o por tener cargos de responsabilidad, o por ser ministros del Señor, o por no sé qué cosas, ya podemos decir cualquier cosa de cualquier persona. El Papa, al que debemos obediencia todos los católicos, lleva insistiendo tiempo en que nos mordamos la lengua antes de criticar a un hermano. No juzguéis y no seréis juzgados, dice el Señor en el Evangelio, y me lo dice a mí y a ti. A todos. No es un consejo para los demás.

Es totalmente injusto que tratemos así a quien no conocemos, y mucho más a quien deberíamos amar. Hay personas que piensan que porque callan ya no hacen mal, cuando siempre se ha dicho: “El que calla, otorga”. “Lo malo es transmitirlo”, pero yo me pregunto: aquello que me están diciendo, ¿hace bien a quien lo dice?, ¿me hace bien a mí?, ¿hace bien a la persona de la que hablamos? Si no está presente, por qué seguir escuchando. Es cobardía hipócrita callar cuando hay obligación de hablar, de defender, porque lo contrario es “omisión”. Es más cómodo, por no quedar mal, por no enfrentarme, dejo que tiren por tierra a quien no tiene derecho a defenderse. A la verdad no hay que tenerle miedo, pero si no hace falta saberla, para qué escucharla. Y menos cuando, muchas veces, ese comentario en contra es fruto del rencor y de la envidia de quien no tiene ojos para ver lo bueno porque su amargura le ha cegado. No roba ni mata, pero daña. No habría criticonas si no hubiera “escuchadoras”. ¿Por qué somos tan valientes para despellejar a otro y no para defenderlo? Por ese motivo no paramos las criticas, como no se paran las guerras.

Se decía ya hace siglos: “Si os habla mal de Portugal, seguro que es inglés; si os habla mal de Alemania, tiene que ser francés; y si os habla mal de España: seguro que es español”. Por qué nuestras gentes se esfuerzan en transmitir, destacar y pregonar lo peor de cada uno, y muchas veces mintiendo. De la abundancia del corazón habla la boca. Una boca que transmite amargura, viene de un corazón amargado. Los españoles debemos corregirnos de destrozar y ver todo lo negativo a nuestro alrededor. Quizás nos va todo demasiado bien para sólo destacar lo malo, cuando tenemos techo donde cobijarnos, comida, y muchas más cosas.

Pero vamos con la diferencia que no son todos igual de graves. Murmurar es hablar de los defectos o faltas de los demás verdaderos y conocidos sin necesidad y causa justa. Es decir, lo que digo es cierto pero ¿para qué lo digo? Es pecado pero pequeño.

La maledicencia consiste en descubrir defectos de los demás, verdaderos pero ocultos. Es decir, que si tú no los extiendes, se desconocen. Esto es peor, además de que hay que restaurar la fama que se pierde, y es complicado. Cuando el agua cae al suelo, aunque se recoja está sucia. No hace falta decir algo malo porque me he enterado. Aunque sea sin maldad hago daño, si no busco el bien de la persona. Es a ella misma a quien se lo debo decir, y eso se llama “corrección fraterna”, pero para eso hace falta sinceridad, nobleza y lealtad. Difíciles de encontrar juntas, aunque conozco muchas personas así. Por tanto, comunicarlo a quien lo desconoce es más grave cuanto más se comunique.

El falso testimonio es mentir ante el juez, que es muy grave pero poco común, porque no solemos ir a declarar a juicios, y las personas que van, no suelen ser las que les mueve el afán de chismorrear, porque todo el mundo las conoce. Siempre son los mismos, y el juez ya ni las llama.

Cuando yo oigo algo de esto y no hablo, hago como Pilatos, soy un cobarde, pero si encima es a un amigo, soy un canalla. Lo que ocurre es que, a veces, lo que escuchamos es mentira. Es un invento para difamar. Muy común en nuestro tiempo. “Se pilla antes a un mentiroso que aun cojo”. Pero también callamos, como un Judas cualquiera. A Jesús lo condenaron por un traidor y muchos silencios, los que habían recibido sus favores, su compañía, su enseñanza, sus Apóstoles. No podemos poner la otra mejilla de Cristo, no podemos poner la otra mejilla de la Iglesia. No podemos escuchar CALUMNIAS, que así es como se llaman esas mentiras, y no cerrar la boca a los que si la tienen demasiado grande para abrirla, pero no aceptan que se les tape. Es decir, que sabemos que están mintiendo pero ponemos el oído y ya desconfiamos. “Di mil veces una mentira y se convertirá en verdad”.

He defendido en la vida a mucha gente, he vivido con mentirosos que critican a los demás por el simple motivo de que les tienen envidia o rabia, o quizás rencor. Un consejo sacerdotal: SI NO PUEDES HABLAR BIEN DE ALGUIEN, NO HABLES NADA DE ÉL. Jesús, no la Iglesia, ni los Papas, ni los curas. Cristo mismo dijo: “no juzguéis y no seréis juzgados. La medida que uséis la usarán con vosotros”, pero aún más: El octavo mandamiento de la Ley de Dios, desde los tiempos de Moisés, nos manda decir la verdad y RESPETAR LA FAMA DEL PRÓJIMO.  Dios escribió en piedras lo que el hombre no leía en su corazón, nos dice San Agustín. Si ya no te nace del interior defender a los demás, al menos, calla.

Y después algo elemental, si siempre son los mismos que critican a la misma gente… como se dice vulgarmente: “Se les ve el plumero”. No os dejéis engañar. Cuando os pase eso buscad algo bueno de la persona que ha salido en la conversación, y veréis qué pronto se marcha el mentiroso, qué pronto se acaba la conversación, porque contra la envidia, generosidad, contra la amargura, corazón magnánimo. Quien habla bien de los demás, ten por seguro que hablará bien de ti. Quien defiende sin miedo al qué dirán, también te defenderá a ti cuando sea necesario. Esa es la actitud del cristiano, del honrado, del valiente. No tengáis miedo. “SI ELLOS CALLAN, GRITARÁN LAS PIEDRAS” pero ellos harán mal por callar. “La verdad os hará libres”. No seamos esclavos de las chismosas, de los que necesitan dos copas para mentir por su boca. Quién encuentra un amigo, encuentra un tesoro, y un amigo es el que te defiende, de todo y ante todos.


Anuncios

2 comentarios sobre “LA FAMA DEL PRÓJIMO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s