El mundo de las excusas: mirar para otro lado

Hace ya muchos años, en una pequeña aldea como podría ser cualquiera de nuestros pueblos, en Nazaret, una doncella debe partir hacia Belén para inscribirse en un censo que había mandado el emperador. No valían excusas. Cogió su burro, y siguió a San José, segura de que los muchos familiares le ayudarían en los preparativos, estancia y vuelta.

No quieran saber cómo acabó la historia. A volver les tuvieron que ayudar unos Magos que llegaron en camello y porque los había avisado el Cielo. A calentarse un buey y una mula. Y para pasar la noche… eso sí que fue lo normal. Lo mismo que ocurre en cualquier casa cuando hace un frío conquense invernal y cuesta abrir un garaje o una nave porque no vaya a ser que se lleven algo. Es cierto que cada uno puede hacer lo que quiera, pero me ayuda pensar que si yo estuviera por sus tierras alguno de ellos me acogería. Por otra parte, creo que muchos locales públicos podrían usarse para ello. Al menos, los parroquiales sí.

En fin, que hoy, sigue llamando a la puerta Jesús niño en la persona de un pobre, en organizaciones como Cáritas, las misiones, los que dan de comer a mendigos, pero la respuesta sigue siendo la misma que en aquellos tiempos: otra excusa, la que sea. La alcaldesa de Barcelona dice que “desmerecen los pobres la imagen de la ciudad”. ¡Perfecto! Vamos a dejar que se vayan muriendo de hambre, para que esa imagen mejore. No tenemos bastante, hay muchos gastos. Organizaciones que se llaman católicas miran para otro lado, esperando que otro solucione “su” parte del problema, atacando en lugar de mirar hacia dentro y pensar si tenemos algo que arreglar o, al menos, que arreglar, si estamos tan convencidos de que todo lo hacemos bien.

Lo curioso es que todo el mundo se busca su propia excusa. Como para no asistir a Misa. Digamos que ya me las sé de memoria. “Hay mucha faena”, “no son mejores los que van a Misa”, “no hace falta ir a Misa para tener Fe”, “no voy a ir a Misa porque tú lo digas”, “en la Iglesia hace frío”. La mitad son mentira, y la otra no tiene nada que ver con lo que estamos hablando. Es más noble y sencillo decir: “No voy a Misa porque no me da la gana, me da igual saber que debería ir, y sólo busco excusas para tranquilizar mi conciencia. Si mi hijo no valora a Dios, ya le enseñaré yo lo que está bien y lo que está mal; ah… y cuando me muera, ya le explica usted que la vida no acaba con la muerte, porque de mí no creo que lo aprenda”. Si no quieres responder esto, ves buscando tu propia excusa porque hay prisa. Tu hijo crece y algo tendrás que hacerle ver si quieres que sea coherente con su vida.

Por otra parte, lo comodón, lo fácil, es quedarse en casa buscando algo para hacer, para no hacer lo que tiene que hacer. ¡Qué pena que cuando lleguemos a casa del sacerdote sea quizás un poco tarde! No tiene nada que ver… pues mire, que yo creo que sí. “No porque vaya a Misa seré mejor”. Ya estamos. ¿Esa te gusta? ¡BUSCA TU PROPIA EXCUSA ESTA NAVIDAD! La que le puedes decir al niño Dios cuando llame a tu puerta. O la que le puedes decir a tu familia cuando no estás dispuesto a pasar ratos con ella… que viene a ser lo mismo.

Cuando Jesús entra a estar contigo, es verdad que empieza a pedir, o a proponer, o a animar, pero hay que dejarlo pasar. Y dedicar algún rato al diálogo interior con uno mismo y al diálogo con Dios, eso es lo que demuestra la madurez de cada uno, lo que distingue a uno de otro en una entrevista laboral, lo que hace que casi siempre rechacen a los mismos allá donde no valen las excusas.

Ahora estamos muchos buscando excusas para este mundo, ahora nos acordamos de Dios cuando salimos por los aires, cuando alguien borracho atropella a otro, cuando todo nos ha dado igual y sucede un problema cualquiera. Creo que Dios castigará con el FUNDAMENTALISMO de las religiones falsas haber traicionado la nuestra. Y sí, es traición porque tuvimos a mano y con facilidad, recordar a nuestro Dios cada semana y no lo hicimos. Tuvimos a mano preocuparnos por el que sufre y no quisimos. Nos dieron la oportunidad de querernos con caridad y misericordia y rechazamos el cariño porque “no necesito de nadie”. ¡Qué pena! Dios no tiene prisa. De Dios nadie se burla. Cuando la Fe y la Moral son lo más importante de la vida, tu vida cambia. Cuando estás dispuesto a ayudar a lo que lo deseen cuando lo necesiten, eres feliz… “y cuando no, no”, aunque te lo parezca. También puedes ir buscando tu propia excusa esta Navidad para que sea como las demás.

Te voy a decir algunas: que las luces contaminan, que hace muchos años que no pones el belén, que la gente es muy hipócrita, que faltan algunos seres queridos… excusas y más excusas. Una forma más de mirar para otro lado. La #caridad de la #Navidad empieza por nuestra propia casa. Por pensar que Jesús está a la puerta del corazón pidiéndote que dés lo mejor de ti. Porque podemos hacer felices a los demás cuando damos lo mejor de nosotros. Desde estas líneas quería invitarte a pensar en el que sufre, a buscar en tu Parroquia, en Cáritas, en las misiones, en tu misma casa, a quién le puedes abrir el corazón para que Jesús tenga un hogar, un lugar donde descansar esta Navidad; alguien a quien mirar a los ojos cuando tantos lo dejamos y decirle: ¡MUCHAS GRACIAS!

¡FELIZ NAVIDAD!

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2 comentarios sobre “El mundo de las excusas: mirar para otro lado

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