Comienza el Adviento

Un año más nos disponemos a comenzar el Adviento, un tiempo de gracia dedicado a preparar la venida de Jesús al mundo, pero no solamente su venida en Navidad, sino también la segunda venida. Creemos que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Pero os digo más, esto será pronto. Están sucediendo unas cosas en el mundo que se ve cercana “la liberación”.

El Papa Benedicto escribió  que el juicio final tenía que ser un motivo de esperanza para los hombres de buena voluntad. No debe de quedar mucho tiempo. Los acontecimientos internacionales lo anuncian a gritos. Cristo vino, Cristo viene y Cristo volverá. Preparemos nuestra vida para ese momento, para cada momento.

No sé si el hecho de vivir en zona de campos puede hacer que para nosotros Dios sea un acontecimiento más, uno cualquiera, como la época de la aceituna, la época de los ajos, la vendimia, sembrar o segar. ¿Qué época podríamos darle a Dios? ¿Semana Santa? Sí. Eso, cuatro días, después el Corpus, la fiesta de la patrona, y carpetazo. Que no se me implique mucho más. Entonces vivimos un acontecimiento puntual cristiano, pero no una vida cristiana.

No llevamos a Jesús en el trabajo como un compañero, como un hermano, como el Padre Rubio, misionero jesuita de Madrid que al subir al autobús, pedía dos billetes en lugar de uno, sin pensar que Jesús, que iba siempre con él, no gastaba asiento. Levantar a Dios el pensamiento al empezar el día, hacer la señal de la Cruz al salir de casa, dar gracias a Dios por la comida, pasar a hacer la visita al ver una Iglesia abierta, pensar qué bien se porta Dios conmigo, ¿cómo me he portado con Dios nuestro Señor?, al terminar el día. Eso es llevar una vida cristiana.

Para ayudarnos, quisiera compartir con ustedes una idea. No sé si van a Mercadona, pero hacen cada año unos calendarios con chocolatinas en unas ventanitas, para que los niños las abran cada día de diciembre. Cuando era chico no había chocolates pero sí dibujitos, y recuerdo a mi madre venir a abrir con ilusión la ventana de cada día porque se acercaba la Navidad. De igual manera, podríamos apuntar cada día un beneficio de Dios en nuestra vida, haber conocido que se hizo hombre por ejemplo, o la comida o tener techo, para que el día de la Misa del Gallo, al venir a adorar al Niño Dios, en lugar de traerle los mejores presentes, como los pastores y los Reyes, le traigamos una gran acción de gracias. Porque ellos no conocían la historia completa, pero nosotros celebramos su venida, conociendo cómo será el final. Nosotros sabemos que se hizo hombre para abrirnos las puertas del Cielo. Nosotros podemos hacer el Belén cada año. Demosle gracias al Niño Jesús, y sepamos y recordemos por qué lo hacemos.

Y, por último, pidamos a Dios por la cumbre de las naciones en torno al tema del clima. El Papa nos pide que respetemos la tierra que Dios nos dio, pero no puede haber ese respeto mientras no sepamos servir a ese Dios, y valorar a la persona. Por eso no avanza el tema del clima, porque no defendemos los derechos de las personas, ni los de Dios, por eso es imposible que respetemos los de las plantas. Que el Señor ilumine a nuestros gobernante, también para que pueda llegar la paz. Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.

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