Los Reyes Magos y el hogar

Recuerdo el día de los Reyes Magos como el mejor día del año. El mejor de cada año y el mejor de todos los años. No hacía falta que me dejaran grandes cosas o muy valiosas; simplemente, que vinieran los Reyes a casa me hacía una ilusión especial. Aunque hay que decir que el año del barco pirata de playmóvil fue un año único.

Después, al hacerme mayor, seguía con la misma ilusión. Un año, llegué desde el noviciado a casa de sorpresa, otro año llegaba después de la cabalgata, otro año no iba y otro me quedaba en los pueblos; pero siempre con una ilusión única.

Uno de los años que no pude viajar a ver a mi familia, los Reyes me dejaron cosas escondidas en los locales parroquiales. Encontraron las llaves y convirtieron aquel día en uno de los difíciles de olvidar.

Pero, analizando profundamente los porqués de aquella infancia, creo que además de tener que dar muchas gracias a Dios, debo a mis padres que consiguieran pronto que me gustara estar en casa. Hoy día parece que si no sacamos a los chicos somos “mala madre”, o una familia “sin recursos. Los niños no quieren hacer mil actividades cada día, los niños están en casa si aprenden a estar. Si aprenden a “ocuparse” en tareas de niños (como jugar) para poder después ocuparse en los estudios o en su trabajo.

A mis hermanos y a mí nos hacía ilusión un día sin salir para poder jugar. Y podíamos estar más de un día con el mismo juguete. José María los trenes y yo los coches… Inmaculada muñecas e Ignacio… pues no lo sé. Cuando me fui al seminario apenas tenía 4 años. Ahora creo que le gustan los “seguros”, aunque no sea un juego.

Papá jugaba con nosotros, pero mamá  no. Sabíamos jugar solos si mamá estaba en casa. Cuando los padres no están en casa con sus hijos habitualmente, no se le puede llamar hogar, y entonces ocurre que los padres actúan como las “canguro” pero sin cobrar. No hace falta estar todo el día con amigos o todo el día en la calle, claro que para eso conviene tener hermanos. Quizás estoy anticuado, pero ahora me gusta estar en casa porque me gustaba de pequeño. Monseñor Guerra Campos decía: “Si el sacerdote no está bien en casa, no estará en casa”.

Es un error pensar que porque cuando lleguen al colegio y les pregunten, haber salido será mejor para ellos que haber estado en casa. Es cierto que hay que hacer recados, pero también es cierto que muchos se pueden hacer con ellos. Muchas veces perdemos más tiempo pensando dónde dejar al niño que el tiempo que perderíamos haciendo el recado con él. La primera persona que detecta que le estorbas es tu hijo, tu hija. Los niños no son tontos.

A mi madre le encantaba el cine. Pues bien, pasó de ver Pinocho conmigo, a ver Gladiator o El Patriota. Desde Bambi, no volvió a ir al cine. Ninguna noche me quedé con nadie, renunció al cine para estar conmigo. Y de eso me daba cuenta siendo niño. (¿Estás en contra de ir al cine?) No, estoy a favor de estar con los hijos en todos los momentos posibles.

Después pasan los años y los jóvenes no tienen confianza con sus padres. “Es lo normal” -dicen-. No, perdone, no es normal. Es lo común. Yo tenía confianza con mis padres porque nos la ganamos todos. La confianza no se compra ni se vende. “No se puede ser amigo de tus hijos” ¿No? pues, o entendemos la palabra amigo de forma diferente, o te estás perdiendo lo más bonito de la vida. Como ser amigo del marido o de la esposa. Si hoy no cuidas a tu hijo, mañana tu hijo no verá la manera de cuidarte a ti. Si estás siempre con él, después los hermanos pugnan en una bonita batalla por estar con sus padres, o porque sus padres estén con ellos.

El mejor tesoro que Dios te dio, es la causa de tu felicidad. Si estás feliz con ellos, se portan de maravilla (con los chicos de las catequesis también pasa). Si solamente gritas, ellos gritan (como en el colegio). Claro que es sacrificado, claro que la vida es larga, pero es lo que después queda. No sólo el día de Reyes, sino todos los días que con padres y hermanos, en familia, se han hecho recados, se han preparado sorpresas.

Hoy le pido a Melchor por los que no tienen trabajo, en los pueblos y entre mis amigos, a Gaspar, por los que no tengan Fe o Esperanza y a Baltasar por las familias, para que sepan valorar la salud, la compañía, el mero hecho de que estén en casa, para que les guste no solamente salir, sino también entrar. Feliz día de los Reyes Magos y gracias a ellos por tantos regalos.

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