El garaje de Clemente

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Me cuesta dormir sin recordar, en el silencio del noviciado, lo que ha significado para mí esta Semana Santa desde el principio hasta un fin que nunca llegará porque la Resurrección es para siempre.

No podíamos terminar mejor los misterios de la Pasión y la Resurrección de Jesús, los misterios de un pueblo que colabora y se entrega del todo y en todo, que con un chapuzón en la procesión del encuentro. Hoy Clemente y su familia nos lo han dejado todo. Han abierto su casa para la Virgen, para el Resucitado, para la banda, el párroco y todo el que lo ha necesitado, en lo más parecido a un asalto que he visto jamás. Nunca en un encuentro habíamos ocupado tantos tan poco espacio.

Es el ejemplo de lo que los vecinos están dispuestos a hacer por la Fe, por la Iglesia, por ti y por mí, si necesitamos algo. Dios se lo pague a todos. Llevar el Calvario por primera vez, colaborar en levantar a hombros y en procesión a la Dolorosa, la cara de mi compañero de banzo o el apoyo de Carla, han sido momentos especiales de las procesiones.

La Virgen lo protege, oía decir a un papá, que hablaba con su hija que me señalaba. Que así sea siempre, a mí y a todos. Que no dejemos de AMPARARNOS en Ella si nos falta ilusión para vivir, alegría que compartir, una Fe vivida con esperanza y una caridad para con todos.

De los oficios me quedo con una pregunta del Viernes Santo: ¿a quién busco? Trato de encontrar a Jesús, dejando marchar todo lo que no me lleva a Él. ¿Mis palabras, pensamientos, acciones, buscan a Jesús y ayudan a encontrarlo a mis feligreses? Así se lo pedimos para todos.

La ayuda del hermano Pablo (que sin él no comulgamos el Viernes Santo porque yo no podía abrir el sagrario), la del Padre Escudero en el apoyo a los pueblos, y las reflexiones de mi hermana, en una versión joven de mis mejores Semanas Santas con mamá, así como los pensamientos de mi padre hechos homilía, han facilitado un trabajo intenso pero muy reconfortante.

Por primera vez en mi vida, después de haber ayudado a más de treinta Vigilias Pascuales como acólito, y de haber celebrado otras tantas como sacerdote, he bautizado a una niña (Ángela) en una Vigilia Pascual. Bautizar a la segunda hija de Julio y Beni, a los que aprovecho para agradecer su colaboración y favores, así como su amistad y apoyo en estos años, ha sido el mejor regalo pascual a mi ministerio.

Las confesiones en los seis pueblos donde he podido acudir, ver a tantas personas trabajando desde las primeras horas de la mañana, las bandas de tambores y cornetas, el coro, las hermandades y los Ayuntamientos volcados en la organización. Sacristías y portantes, costaleros, monaguillos… No sé cómo resumir las impresiones causadas por el profundo respeto, amor y acogida de la vivencia de los misterios de Cristo en estos días.

La compañía de Jesús en el Monumento, y la oración universal de Viernes Santo me permitieron poneros a todos a los pies de la Cruz para que Él os guíe en el camino diario. Para que perdone nuestras faltas y nos dé la luz suficiente para vivir en la esperanza de su vuelta.

Dios os bendiga a todos. Muchas gracias de corazón; rezad por mí como yo lo hago por cada uno.

Vuestro párroco: Padre Antonio María+

 

 

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Un comentario sobre “El garaje de Clemente

  1. Gracias a ti!!Por convertir una noche especial,como es la del cirio pascual ,en un recuerdo que nos será inolvidable,con el Bautizó tan hermoso que hiciste a nuestra Ángela y gracias x otros tantos detalles con nosotros..

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