Hijo: Todo lo mío es tuyo

Por si alguien no pudo leerlo y para que podamos recordarlo.
Las parábolas de la #misecordia son la línea de vida del cristiano, o deberían serlo. Feliz día a todos

Se llenaron de inmensa alegría

“Hijo, todo lo mío es tuyo” Tantas veces le he oído a mi padre decirnos eso. Tantas veces dijo que el que necesitara algo que lo cogiera. Para cromos, para comprarle algo a mamá, para una excursión (si no era muy lejos), hasta que ahora vive mi hermano en la casa de mi padre, o vive mi padre en la casa de mi hermano, porque, en realidad, la casa no es de ninguno de los tres. Ni de Ignacio, ni de papá, ni de Martí… porque aún no ha llegado. Pero siempre la he considerado mi casa. Ahora también.

Vivir eso es un regalo del Cielo, como el noviciado en Sentmenat, que también es mi casa, o la casa parroquial del pueblo, que tampoco es mía pero sí que es mía. Son cosas del ciento por uno. Entonces, al hermano del hijo pródigo ¿qué le pasa? Por aquí diríamos que…

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