Ignacio Latorre, sacerdote de Jesucristo

   IMG_20160430_133304[1] Conocí a Don Juan Antonio Reig en Lourdes, en el mes de junio del año 2001. Aquél septiembre empezaría a estudiar en el Seminario Mater Dei de Castellón la carrera de Teología. Fueron tres años intensos de homilías y enseñanzas, cenas y tertulias de un obispo muy cercano a los fieles y a sus seminaristas. Lejos de lo que los medios de comunicación que no lo conocen nos cuentan. Hoy he tenido la oportunidad de compartir con él y con el presbiterio de la Diócesis vecina de Alcalá de Henares la Ordenación Sacerdotal de un buen amigo de mis amigos. Ignacio Latorre ha sido Ordenado Sacerdote para siempre.

    La próxima Ordenación del Padre Nilton en Perú, mañana por la tarde, y el bien que siempre hacen sus palabras me han animado a compartir con ustedes sus palabras de la homilía:

       Demos gracias a Dios queridos hermanos, esta mañana de sábado, que siempre nos presenta la disponibilidad de María; en la fiesta de San Pío V, el Papa que oraba dReigPlaFotoelante de la imagen de la Santísima Virgen María, en acontecimientos difíciles, como fue la batalla de Lepanto, el Papa que hizo efectivo el Concilio de Trento, su misal duró tantos siglos, su catecismo es un todavía libro de consulta entre nosotros. No es malo que tengáis como referente a San Pío V.

    Decía el Apóstol San Pablo cuando se despide de Mileto: “Cuidad de vosotros”, querido Fernando, querido Daniel, querido Carlos, querido Teodomiro, querido Ignacio, cuidad de vosotros, hoy seréis mandados a este mundo, complejo para todos, en un momento difícil, cuidad de vosotros, ¿qué puede significar esto? Una oración sin tregua. Hacedme caso. No es simplemente oración devocional, sino una oración que os pueda poner en intimidad constante con Jesucristo porque el combate va a ser duro y por tanto tenéis que estar siempre revestidos de su gracia y ser dóciles a la misión del Espíritu Santo. Con este equipaje no tengáis miedo, pero tenéis que tener una pequeña regla de vida, donde todo se empieza con la oración y todo acaba con la oración para gloria de la Santísima Trinidad. Tiene que ser vuestro escudo y vuestra defensa. Con el rezo de la Liturgia de las Horas y del Santo Rosario. Pegando nuestro corazón a la Sagrada Eucaristía, con la obediencia filial al Papa. Ahora ya vosotros tenéis que vivir por vosotros mismos. Vuestro escudo de defensa para el duro combate de la Fe. Cuidad de vosotros. Lo repito con certera preocupación. 

       Queridas familias, ya os lo he repetido en tantas ocasiones, Dios ha visitado vuestras casas. Tenéis que estar contentos. Rezad que os regale sacerdotes en vuestras casas, vidas dedicadas a vivir con santidad. Los padres de familia rezan en casa constantemente: “Regálame un hijo sacerdote, una hija que viva la vida consagrada, hijos santos que vivan en comunión en esa Iglesia doméstica”. Gracias a todas y cada una de las familias y enhorabuena. 

       Cuidad de vosotros y del rebaño que os confía el Espíritu Santo. En estos momentos no es suficiente que cuidéis a los que vienen. El Papa Francisco nos está recordando todos los días la urgencia de ir a buscar a la oveja perdida. Tiene que establecerse en nuestra agenda qué tiempo vais a dedicar a buscar a la oveja perdida. Hay que visitar todas las casas. No podemos tocar las campanas y esperar que vengan. Nos pide que seamos urgentemente misioneros. No lo podéis hacer simplemente como personas. Necesitáis una comunidad viva que sea referencia para vosotros. Que pueda acoger a los que vienen heridos, poderlos recoger. Es urgente que vosotros apacentéis el rebaño. Aquellos que van a formar esa comunidad donde estéis vosotros os pueden acompañar a buscar el rebaño a sus casas, a los lugares de ocio, a los lugares de trabajo, porque sentimos la urgencia que sentía San Pablo, porque todos son destinatarios del Evangelio. Porque no hacemos ninguna violencia al corazón de nadie. Predicamos la Verdad. 

      Poder orar juntos con la Santa Misa, con la Exposición del Santísimo, pidiendo la asistencia del Espíritu Santo, para salir urgentemente a predicar el Evangelio de la Paz. Estamos a punto de escuchar el Evangelio del sexto domingo de Pascua, el Evangelio de la Paz. Sin Cristo no hay paz, no hay reconciliación con Dios. Que sean como los que anunciaba Isaías: ¡Qué hermosos los pies del mensajero que anuncia la paz! Siendo pastores de la Iglesia de Cristo. No os olvidéis que es de Cristo, que no es vuestra. Que Él ha conquistado con el precio de su sangre. 

       Vigilad, por el amor de Dios, vigilad, estad atentos. Significa que nuestro punto de atención es el Sagrario, la Palabra de Dios. Habrá que estar atentos con la mirada de Jesucristo a lo que pasa en el mundo, por supuesto, pero con su mirada. Para poder entender el sufrimiento que hay en el corazón de Jesucristo. Vosotros vais a ser pastores del rebaño. Con dirección espiritual, con un amor especialísimo, con el trabajo diario de ayuda a los compañeros, estimulandoos los unos a los otros a vivir santamente. 

       El Señor es mi pastor; hoy todo el mundo va deprisa. ¿Dónde vais? Si no nos damos cuenta que el Señor es el pastor nos desparramamos con tantas cosas. Los matrimonios no pueden vivir con esas prisas, los sacerdotes no pueden ser pastores, los enfermos no pueden ser curados. Estad atentos para preparar a las familias, diciéndoles que Jesús es el Señor. Nosotros no nos predicamos a nosotros mismos. Predicamos que Jesús es Señor. Tu solus Dominus. Si el Señor reina, reina en nuestros corazones, Él es quien puede reinar en las familias y en los trabajos; y ésta es la última respuesta a los problemas que tiene España. Una sociedad se organiza por simple grupo de intereses de unos contra otros, una sociedad se organiza desde la Verdad. Jesucristo tiene que reinar individualmente y socialmente. Ésta es la respuesta. Reducir el catolicismo al ámbito individual no corresponde a la Verdad del Evangelio. Hemos de hacer posible que nuestra sociedad dé testimonio de la Verdad; no se puede gobernar para el bien común al margen de la Verdad. ¿Dónde estáis los católicos que no se oye a nadie? ¿Dónde están las raíces cristianas de España? Por el mismo Evangelio, porque no nos predicamos a nosotros mismos sino que predicamos que Jesucristo es Señor, Señor de la historia, Señor de nuestra vida, como dice el Apocalipsis:  “Rey de Reyes”. Pero no vais solos, porque llevamos el tesoro en vasijas de barro, para que dejéis que Él trabaje en vosotros para que la gloria sea suya. Que seáis conscientes de la urgencia del momento, hasta  que podamos entrar en el Cielo nuevo y en la tierra nueva. 

     Una última palabra. Yo soy el Buen Pastor. Da la vida por las ovejas. El Pastor se hace oveja, siendo pastor; y lo hace voluntariamente. ¿Cómo podemos dar la vida por las ovejas? A través de los Sacramentos, proclamando la Eucaristía, ya lo tenéis todo, por eso no tengáis miedo a perder la vida porque ya lo tenéis todo en Él. Estoy perdiendo la vida por estas personas que me han confiado, porque las conozco y sé lo que hay en su corazón. Tened la voluntad de manera pobre y modesta, la voluntad de entregar toda su libertad, siendo obedientes como Cristo obediente al Padre, y viviendo la castidad, el celibato; estos muchachos, queridas familias, son de Dios. Para ser Cristo en medio de la comunidad cristiana, y ahora la Iglesia los devolverá a la comunidad para que os descubran la belleza del Cielo. Predicad del Cielo, no robéis a los fieles el gozo y la esperanza del Cielo y la Gloria. Id contentos. No os acobardéis. Ha brillado la luz de Cristo, simbolizada en el cirio pascual, y por esa luz, no tienen miedo. Cristo cuenta con cada uno. Dile: “Quiero ser, tomado de tu mano, con la asistencia de la Virgen María, tu mensajero, Señor mándame, con el corazón encendido a anunciar la paz”.      

    Quisiera terminar estas palabra, que debido a su longitud he tenido que resumir, solamente en parte, con el final de la Plegaria de Ordenación que reza el Obispo: TE PEDIMOS, PADRE TODOPODEROSO, QUE CONFIERAS A ESTOS SIERVOS TUYOS LA DIGNIDAD DEL PRESBITERADO; RENUEVA EN SUS CORAZONES EL ESPÍRITU DE SANTIDAD; RECIBAN DE TI EL SEGUNDO GRADO DEL MINISTERIO SACERDOTAL Y SEAN, CON SU CONDUCTA, EJEMPLO DE VIDA. Sean honrados colaboradores del orden de los Obispos, para que por su predicación, y con la gracia del Espíritu Santo, la Palabra del Evangelio dé fruto en el corazón de los hombres y llegue hasta los confines del orbe.  IMG_20160430_133519[1]

La celebración ha terminado con el Himno a la Virgen del Val y la misma organista que tienen regalándonos con su maestría en este vídeo, en una ofrenda floral a la Patrona, como la que tendremos mañana en el pueblo.

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