AUDIENCIA DE HOY DEL PAPA

    audienciapapalEn el día de hoy, como todos los miércoles, el Santo Padre ha concedido una audiencia a todos los peregrinos. Después de un paseo por la plaza con el Papa-móvil, comienza el acto. El Evangelio elegido ha sido el del Hijo Pródigo. En otras ocasiones he escrito sobre el tema. Aquí me limito a traducir lo que dice el Papa. Comprended algún error porque la traducción ha sido simultánea y no existe en español en las páginas del Vaticano. Espero que pueda servirles de meditación.

    Queridos hermanos y hermanas, buenos días.

    Hoy, en esta audiencia, dividimos el encuentro en dos lugares. Los enfermos del aula Paolo VI y nosotros. Una sola audiencia. Queremos reflexionar sobre la parábola del Padre misericordioso. Del Padre y de los hijos, vemos en el relato la misericordia.

     Empecemos por el final. Hagamos fiesta porque este hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado. El Padre ha interrumpido al hijo cuando narraba su culpa. Esta expresión “he pecado contra el Cielo, trátame como uno de tus jornaleros”. El vestido bello, el anillo, etc. Jesús no describe a un padre diciendo “me la pagarás”. Lo único que el Padre quiere y constata es que el hijo está sano y salvo. Esto lo hace feliz y hace fiesta. La acogida es descrita de una manera que conmueve. Cuando aún está lejos el Padre lo ve y se le echa al cuello y lo besa. Cuanta ternura. Lo ve de lejos, ¿qué significa esto? Que el padre salí a verlo desde la altura, para ver si el hijo volvía. Un hijo que lo había derrochado todo, el padre lo esperaba. Cosa bella la misericordia del Padre. Se manifiesta la misericordia, se manifiesta por encima de lo que dice el hijo. Trátame como uno de tus trabajadores. Esta palabra se disuelve delante del padre. El abrazo y beso de su papá le hace ver que ha sido considerado hijo desde siempre.

    Nuestra condición del hijo es del amor del padre. No depende de nuestro amor o de nuestras acciones. Esta condición, ninguno nos la puede quitar. Ni tampoco el diablo. Nadie nos puede quitar esta dignidad. Esta parábola nos anima a no desesperar nunca. Pienso en los padres que ven marcharse al hijo invocando caminos peligrosos. Los que piensan que su trabajo ha sido inútil. Los que están en la cárcel, los que se han equivocado y piensan que la vida no ha servido de nada. A cuántos se encuentran en la cárcel y creen que su situación no tiene solución. A cuántos sufren por cualquier causa. En cualquier situación de la vida no se nos debe olvidar que somos hijos de Dios, de un Padre que nos ama. En la situación más dura de la vida Dios me atiende, Dios me espera.

     En la parábola hay otro hijo, el mayor. Éste también necesita la misericordia del Papa. “Yo nunca he desobedecido una orden tuya”. Nunca dice “Padre”, nunca dice “hermano”. Éste se ufana de haber servido al Padre, pero nunca ha vivido con gozo este servicio. Acusa al Padre de no darle un ternero. Pobre padre, un hijo se le ha ido y otro nunca ha estado a su lado. Cuando nos alejamos o porque vamos lejos o porque estamos cerca, pero sin estarlo. El hijo mayor es necesitado de misericordia. También los que se creen justos tienen necesidad de misericordia. Jesús nos recuerda que en la casa del Padre no se vuelve por recibir una compensación. No estamos regateando con Dios, sino de estar con Él que ha muerto en la Cruz sin medida. “Hijo, tú estás siempre conmigo”, hacía falta hacer fiesta y alegrarse. Su lógica es la de la misericordia. El mayor esperaba una recompensa. Los dos hijos viven una historia diferente. Una lógica diferente, de Jesús. Si haces el bien recibes premio y si no, no. Esta no es la lógica de Jesús. Tu hermano estaba muerto y ha revivido; el Hijo restituido al Padre, no debe el mayor alegrarse de estar siempre a su lado, sino de que su hermano se reconozca como tal. Debemos interrogarnos nuestro propio deseo y visión de la vida, la parábola termina diciendo que no sabemos la decisión del hermano mayor. Todos estamos necesitados de entrar en la casa del Padre. No sabemos si el mayor entró. En la fiesta de la misericordia y la fraternidad, tenemos todos que entrar. Abramos el corazón para ser misericordiosos como el padre.

     Al final el Santo Padre dará la Bendición Apostólica y bendecirá todos los objetos religiosos, ha dicho en castellano uno de los sacerdotes encargados de nuestra lengua. En castellano, nos ha dedicado las siguientes palabras el Papa Francisco:

     Queridos hermanos y hermanas la parábola del padre misericordioso nos muestra la lógica de la misericordia de Dios. Esta marca la lógica de la misericordia. Esta lógica es muy distinta a la usada por los dos hijos de la parábola. El menor pensaba recibir un castigo, el otro, presumiendo esperaba una recompensa por los servicios prestados. El padre invita a ambos a hacer fiesta. La lógica de la misericordia no entiende de premisos o castigos sino de acoger a todo el que necesita misericordia y perdón. Y de que todos vuelvan a ser hermanos. En vera los hijos juntos reconociéndose como hermanos consiste la alegría del padre. Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Acojamos con gozo la invitación a participar en la fiesta de la misericordia y fraternidad y queramos ser misericordiosos como el Padre. Que Dios les bendiga.

    También ha saludado a los peregrinos de lengua árabe, especialmente aquellos que han venido de Siria y de El Líbano. Después se ha leído un resumen de la homilía del Papa en polaco. El Papa, recordando a la Virgen de Fátima, ha hablado de la Penitencia y de la necesidad de abandonarse a Dios, como San Juan Pablo II, gran devoto de la Madre de Fátima, invoquemos la paz del mundo. Sea alabado Jesucristo. También saluda a los peregrinos eslovacos, anunciando la fiesta de Pentecostés, del domingo que viene. Con afecto, os bendigo a todos. (Los sacerdotes van traduciendo lo que dice el Papa en italiano). Como siempre, se termina con un saludo de los peregrinos italianos lleno de gratitud por su ministerio apostólico universal. Se cantará al final el Padrenuestro en latín. Mantengamos los Sacramentos como alimento de nuestra alma. Pienso especialmente en los recién casados y en los jóvenes. Saludo a los enfermos del Cottolengo de Trento, a los miembros del movimiento de los Focolares, signo del amor en el mundo, con el testimonio de vuestra Fe. 

    Con la Bendición Apostólica, acaba de terminar el acto. Extendido a todas las personas, especialmente a los enfermos, a los que sufren y a los niños. Son las 10:50 de la mañana en Roma.

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