La nulidad matrimonial y la libertad

ilusiones-rotas

   Cuando empecé la carrera de Derecho Canónico, hace unos once años, los Superiores ya me hablaron de intentar terminar el doctorado incluido. En clase se barajaban posibilidades para un tema de tesis doctoral. A mí me entusiasmaba la idea de tratar el tema de la legislación internacional en relación con la Santa Sede. Se acababa de firmar el acuerdo con Eslovaquia, Zapatero hablaba de cambiar los acuerdos de 1979, mi profesora Palmira me había hecho disfrutar con la asignatura de Derecho Internacional, pero no encontré profesor que quisiera dirigirme ese tema. Así que tuvimos que intentar otro tema. Me recomendaron que hablara sobre el “impedimento matrimonial de RAPTO en el siglo XVI”, que no estaba estudiado y que sería sencillo. Me pareció tan absurdo. Tanto, como ver “Siete novias para siete hermanos” y pensar que eso aún puede ser real; o que sirve de algo prevenirlo. Sin embargo, por aquello de que cuanto más estudias, más ves lo que te falta por saber, ahora entiendo que el tema tiene su miga.

     En el Ritual del Matrimonio se formulan tres preguntas antes de comenzar, propiamente, el rito del Sacramento. Juan y Laura, ¿venís a contraer Matrimonio sin ser coaccionados, libre y voluntariamente? Si se hace esta pregunta es que es necesario hacerla. No todo el mundo que se casa lo hace porque quiere. También se pregunta a los testigos al hacer el expediente matrimonial: ¿Se casan libremente, sin presiones ni amenazas? Nuevamente, si se hace la pregunta es porque hay gente que no se casa libremente, porque alguien o algo la presiona o amenaza. Llevo varios años trabajando en los Tribunales y puedo asegurarles que hay personas que han llegado al altar de forma obligada. O bien porque estaban esperando un crío, o porque los padres ejercían una determinada presión, o la familia, o el ambiente. La coacción puede venir por muchos motivos y diferentes aspectos.

     En el canon de 1983, que parece la fecha lejana, pero es ayer mismo, prácticamente, si contamos que la Iglesia tiene dos mil años, se puede leer en el canon 1089: No puede haber matrimonio entre un hombre y una mujer raptada o al menos retenida con miras a contraer matrimonio con ella, a no ser que después la mujer, separada del raptor y hallándose en lugar seguro y libre, elija voluntariamente el matrimonio. Parece un texto anacrónico, pero estas situaciones ocurren. La situación que pide el canon de “lugar seguro y libre” implica muchas cosas. No está hablando el canon de un zulo terrorista vigilado con hombres armados hasta los dientes. Basta cualquier coacción o imposibilidad de cambiar la situación para que se trate de un rapto, entendido como se puede aplicar en el siglo XXI.

    Conozco personas que han llegado al Altar porque ya no quedaba otra solución, porque no podían salir de “donde” se encontraban. Que le dijeron a su hermana en la puerta de la Iglesia que no querían casarse. Hay que tener coraje e impedir que esto ocurra, porque el Matrimonio es para toda la vida, y puede ocurrir que alguien se esté viendo forzado por el motivo que sea. Si alguien detecta esto debe avisar al obispo o al párroco para que esta situación no termine en un fraude, que acaba dañando a muchas personas. Lo que queda claro es que, si está legislado, ocurre. Y que si no me caso libremente, del todo, en cada uno de los aspectos de mi vida y de las consecuencias que supone cualquier boda, y también la mía, en concreto, mi boda no existe. Es nula.

     Tampoco los padres pueden forzar esta situación. “Es que me casé con este hombre porque me lo dijo mi madre”. O “me vi en esta situación sin salida por no darle un disgusto a mi abuela”. O “porque no tenía dinero para sobrevivir”. No puedes casarte para que te den de comer, y menos ahora. Es evidente también que entre rapto y miedo hay una profunda relación, aunque sean causas distintas de nulidad.

    La violencia que hace falta para que se trate de rapto como tal puede ser física o moral, y tampoco importa que el raptor lo realice por sí mismo o por terceras personas. Sin embargo, hay otros motivos que pueden quitar la libertad a la mujer o al varón. La huida del hogar no es considerada como un tipo de rapto, pero sí que puede mermar la libertad. La libertad debe incluir el cuándo, el dónde y, sobre todo, el con quien. Si he adelantado mi boda por huir de mi casa, puede que no haya sido totalmente libre.

     El canon 1103 nos habla también de la invalidez por miedo o por violencia externa. Sin embargo, el sentido común también ayuda a orientar o discernir lo que es correcto en cada caso. Cuando nos obsesionamos con algo, aunque veamos escrito lo contrario en la Biblia, o en el Derecho que, por cierto, obliga a todos los bautizados de la iglesia latina por serlo (canon 1), no solamente a los entes o asociaciones eclesiásticas, corremos el peligro de dar más importancia a nuestra propia idea que a lo que manda la Iglesia. La libertad es fundamental para contraer matrimonio. Uno debe preguntarse a sí mismo cuando va a casarse si lo hace libremente. Como debe preguntárselo al pedir la Ordenación Sacerdotal, al apuntarse a un equipo de fútbol, al acudir a una entrevista de trabajo. La libertad del ser humano es un don de Dios que no deberíamos negar en ningún caso.

     Toda negación de la libertad es una esclavitud. Por ese motivo, debido a la importancia de uno de los dones supremos de Dios al crearnos a su imagen y semejanza, no hice la Tesis sobre el impedimento de rapto, sino sobre la libertad de conciencia. Ser libre es un regalo que hay que utilizarlo bien, pero si, ni Dios nos lo impide, no debemos intentarlo nosotros, abusando de nuestra autoridad, o de nuestra influencia, o de nuestra paternidad, o el esposo a la esposa o viceversa. La libertad de los hijos de Dios debe ser respetada para todo y en todos los casos. Está claro en el Evangelio: LA VERDAD OS HARÁ LIBRES, y a esa verdad, que nos hace libres, no hay que tenerle miedo.

     Siento no fundamentar más el artículo, así como otros del blog, porque ya he dicho que no está dirigido a un público erudito, sino que se trata de una explicación sencilla. Me han escrito diciendo que no argumento suficiente en algunos puntos, creo que no es el lugar para hacerlo ni habría tiempo de leerlo, pero como se dice: quién quiera saber más, que vaya a Salamanca.

      Artículo relacionado: LA CASA SOBRE LA ROCA II

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s