Altísimo Señor. Toledo de rodillas

    ¡Gloria, alabanza y honor al rey de cielos y tierra, presente en la Eucaristía! Cuando quince siglos de historia se funden en un clamor, desde Recaredo hasta hoy, pasando por San Ildefonso, Alfonso VI, los Reyes Católicos, tus padres y los míos, los niños de pecho, los hijos de los hebreos, los militares, los musulmanes, sacerdotes, seminaristas y obispos: cantemos al amor de los amores, cantemos al Señor.

    La Eucaristía es uno de los regalos que nos dejó el Señor antes de morir en la Cruz. El Amor, la Eucaristía y el Sacerdocio se han juntado una vez más en una celebración Eucarística preciosa que ha paralizado la histórica ciudad toledana para llevar a cabo el mayor y principal fin del hombre: DAR CULTO A DIOS. Preparemos nuestro corazón para la fiesta del domingo. Preparemos y acompañemos a nuestros hijos a recibir por primera vez, o por segunda, por enésima, como si fuera la última, como si fuera la única.

    El rito mozárabe, presente en España durante siglos, es una de las riquezas de la Iglesia, que alaba a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo de formas diversas por todo el orbe, que llevan el nombre de Ritos. La Iglesia Oriental es rica en ellos. En la Iglesia latina, junto a la forma extraordinaria del rito romano de la celebración de la Santa Misa, y su forma ordianria, solamente convive el mozárabe en Toledo, el ambrosiano en Milán, y algún otro muy localizado.

    La presencia del Ejército, el Himno Nacional, los palios a lo largo del recorrido, hacen del conjunto en general una preciosidad de religiosidad popular en torno al Misterio Eucarístico. La custodia de Arfe, labrada por orden de la Reina Isabel, y la Cruz Procesional de Mendoza, primer signo cristiano que brilló en La Alhambra después de ser reconquistada, son las piezas históricas más entrañables, junto con la cofradía de la Caridad, llamada así porque atendía con el Santísimo Sacramento, a los que estaban a punto de morir. De ahí el dicho toledano cuando alguien está muy grave: “a éste ya no le salva ni la caridad”.

        La lluvia de pétalos de rosa, los balcones engalanados, las imágenes de la Sagrada Eucaristía, las flores, el olor hacen de la plaza de Zocodover un altar inmenso donde turistas y devotos alaban al Dios desconocido o le rezan desde lo más profundo del corazón de cada uno por sus seres más queridos, por la esperanza y el amor, para que nos saciemos de su dulzura los que ofrecemos el sacrificio pidiendo que nos mantenga felizmente unidos a los santos.

    Dentro del rito mozárabe hay un momento que se muestra la Sagrada Forma a los fieles y el celebrante dice: LO SANTO PARA LOS SANTOS. Una palabra tuya bastará para sanarme, decimos en la Santa Misa, como el centurión del Evangelio. Hoy le pedimos a Dios que su sangre nos santifique. Que valoremos los Sacramentos para lo que son. Que nos mantengan unidos a Cristo, principio y fin de la vida cristiana, y el misterio de la Eucaristía, corazón de la Iglesia y corazón de la vida cristiana, como nos ha dicho el Cardenal Sarah, antes de la Santa Misa en la sacristía.

IMG_20160526_224337[1]

    Les dejo con esta vista de la plaza mientras pueden escuchar el Pange Lingua mozárabe. Doy gracias a Dios por este día y sepan que he pedido por todos aquellos que llevo en el corazón, por mis feligreses, familiares, amigos y lectores.

      A Él sea dada la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Anuncios

Un comentario sobre “Altísimo Señor. Toledo de rodillas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s