El Oro del Vaticano para los pobres

    La Iglesia conserva el Patrimonio. Como cualquier entidad tiene derecho a tenerlo, pero como no se divide en las herencias, normalmente no se malgastan los bienes, y son una riqueza para todos los católicos de cada lugar del mundo, porque no olvidemos que Iglesia somos todos, resulta que, en lugar de disminuir, como ocurre con otros bienes, suele ir aumentando. Por otra parte, como es la única institución (más allá del imperio romano, más que los clubes deportivos) que ha durado más de dos mil años, puede ser que sea normal que haya acumulado riquezas y, también, que sea la envidia de otros.

     Lo importante no es eso, sino qué hace con los bienes que tiene. Fundamentalmente los bienes sirven para tres cosas. El culto a Dios (cálices, custodias, templos, ornamentos), el sostenimiento de los sacerdotes, religiosos y colaboradores; y, sobre todo, las obras de caridad. Orfanatos, centros psiquiátricos, hospitales. ¿Nos hemos parado a pensar que cuando los leprosos estaban aislados en Molokai solamente un religioso tuvo arrojo y medios para presentarse allí?

PORSCHE CAPILLA

En cierta ocasión se escandalizaron los medios de comunicación porque la Porsche había alquilado la Capilla Sixtina para una convención, dijeron que se iban a hacer anuncios de coches y no sé cuantas barbaridades más. Después se supo que el dinero iba a ir destinado a África, aprovechando la convención para hacer una ruta por los museos vaticanos a puerta cerrada. Esto ya nadie lo explicó. No interesaba o no vendía. La tendenciosidad en la información no aporta nada a la gente culta. Solamente se lo creen aquellos que no saben leer, aunque sepan cuales son las letras del abecedario.

    También hay que respetar la intención del donante cuando hace un donativo concreto. Si la Virgen del Pilar tiene muchos mantos, y yo quiero regalarle uno, nadie me lo puede impedir. Tampoco puede el cabildo del Pilar subastar los sobrantes en la plaza. Es como si le regalo a mi madre o tú a la tuya (casi que será más sencillo) unos pendientes, y ya tiene otros. Pero si a mí me luce regalarle otros, no es tu problema, ni el de papá. Es mí regalo. Con la Virgen de los pueblos puede pasar lo mismo. Podemos recomendar otro gasto, o un ahorro para obras, pero el regalo lo decide cada uno.

    También se ha dicho que algunos templos son un desperdicio. ¡A Dios sea dada la gloria!, buscad el Reino de Dios y su justicia y lo demás se os dará por añadidura. Les hablo de mi corta experiencia. He estado de párroco en catorce pueblos, siempre he ayudado a los pobres, con comida, dinero, viajes; nunca ha faltado para arreglar los templos, tener las cosas dignas. Y la gente contenta de sus mejoras.

     Por último, creo que hay una desinformación grande sobre el concepto oro. Dicen que la sede pontificia es de oro y, en realidad, es de madera. Contra la estulticia no hay discusión posible. No hay cosa más difícil que explicarle lo evidente a un tonto. Veamos. Entro en San Pedro y veo mármol por todas partes. ¿Qué hacemos? ¿Lo arrancamos? ¿Me lo llevo en el avión para mi casa? Lo curioso del caso es que todo el mundo entra a verlo aunque no quiera rezar. Lo más curioso es que Roma vive del turismo y se hubieran vendido las piedras ahora habría más pobres en la ciudad eterna. Hay que ayudar a los pobres con obras de misericordia, pero no solamente con dinero. Muchas veces prefieren hablar contigo que dinero. ¿Cuántas veces te has parado a hablar con alguno? ¿O es que es más sencillo criticar que hacer? Claro. Es gratis. ¿Qué coche tienes? ¿Cuánto gastas en alcohol fuera de la farmacia?

    También está claro que algunos nos equivocaremos mil veces en la administración, pero para eso está tú para evitar que eso ocurra; porque repito, Parroquia somos todos. Si algo no te parece bien, en caso de que hayas ayudado en eso, en caso de que tengas pensada una solución mejor, proponla; porque criticar sin mejorar es hablar de más.

    Toca ir terminando un tema sencillo pero demasiado repetido. “Yo no limpio la iglesia porque no la ensucio”. Y, ¿cuándo se muera tu padre, querrás que esté limpia, que la luz funcione, que haya velas? Si no puedes dar dinero, reza; si no sabes rezar, colabora, pero sobre todo, un consejo sencillo y útil: “no te creas todo lo que leas, no hables de lo que no sabes, y no te quejes si no vas a proponer nada mejor”.

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3 comentarios sobre “El Oro del Vaticano para los pobres

  1. Acabo de descubrir este blog. Me han mandado este vídeo, he visto los otros que había y en uno decía el nombre del blog. Así que me quedo por aquí, que me ha gustado mucho lo que he leído. Y los vídeos geniales y cortitos. Muchas gracias.

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