Yo no robo ni mato

    ¿Vamos a confesar? Digamos que es algo que nos pensamos que ha caído en desuso, digamos que la gente no confiesa porque los sacerdotes no se ponen a confesar, y los sacerdotes no confiesan porque la gente no se confiesa. En el Año de la Misericordia, sería bueno replantearse la posibilidad de confesarnos para las fiestas que se acercan.

    Algunos dicen: “Yo no me confieso con un hombre”, y hay que explicarles que el sacerdote es una persona, pero que quien perdona los pecados es un el mismo Cristo, como dice San Agustín al explicar que cuando bautizamos es Cristo quien bautiza.

    Por otra parte, lo que el sacerdote sabe por lo oído en el confesonario, no lo dice a nadie. Es el tradicional “SECRETO DE CONFESIÓN”. Muchos sacerdotes han dado su vida por la importancia de su silencio, por no revelar lo que sabían.

     Sin embargo, hay tres excusas más comunes a la hora de hablar de la confesión; algunos dicen yo no sé confesar, pero a esos hay que contestarles que no tengan miedo que nosotros sí sabemos confesar y que podemos ayudarles. Sólo hace falta decir “Padre, ayúdeme, que no sé confesar”. El resto ya corre a cargo del sacerdote. En realidad, ningún sacerdote se negará a confesarte, y si lo hiciera, hay que recordarle que es un ministerio primordial en la vida de los presbíteros.

    También hay algunos que piensan que no hacen nada malo. La actitud de estos puede ser soberbia o ignorancia; porque vivimos en un tiempo en que nadie hace nada malo pero todo va de mal en peor. ¿Qué es lo que pasa? Somos de una generación de santos desconocida que todo lo hace bien… Creo que no es eso. Creo que hace falta recuperar el examen de conciencia. Pero detallado, personalizado. El tuyo y el mío. Porque yo no me tengo que confesar de tus pecados sino de los míos. A mí me tentará más el diablo por la ira que por ir al bingo. ¿Y a ti? ¿piensas que no te tienta?

    Pero la típica, la de siempre, la que se ha hecho cantinela diaria es el “YO NO ROBO NI MATO”. Digamos que ya no nos sirve de excusa, porque en España no solamente roban los políticos. El lo que hay en España es de los españoles suena cada día en muchos lugares. Trabajadores explotados, otros escaqueados, gente que se aumenta los kilómetros en el trabajo porque se los pagan, algunos que se llevan un regalo del hotel, ¿eso no es robar? Desde los que se queman algo para que lo pague el seguro hasta el que coge lo que no es suyo en un supermercado. Cuidado. Quizás no matamos con un puñal, pero con la lengua hacemos mucho daño. Aunque no seas tú quién empieza un rumor ¿por qué lo escuchas? ¿por qué lo sigues? ¡Qué fácil es hablar sin conocer o sin que esté presente el otro! Pero no voy a hablar lesionar la La fama del prójimo, que ya lo hice en otra ocasión.

    Vamos con el resto de mandamientos. ¿Cómo vamos en respetar a Dios en el hablar? ¿Cómo va nuestra atención a los padres? ¿Y el estar con nuestros hijos? Hay personas que les molesta que se lo recuerden, pero sólo lo digo por si son del grupo que ni roba ni mata. La soberbia, la ira, los demás pecados capitales ¿cómo van?

    Y la Misa de los domingos que tantas veces la dejamos porque por un día no pasa nada, y cuando uno echa la cuenta se da cuenta que cada semana hay un domingo. ¡Qué cosas tiene Dios! Tantos domingos en un año, y la Inmaculada Concepción, Navidad, Reyes y qué más… De verdad que nos creemos nuestras propias excusas. El que quiere va.

    Y no vamos a hablar del sexto mandamiento porque “es que ustedes se meten en to”, pero ¿respetamos el cuerpo de los demás? ¿y el nuestro? O nos pensamos que son objetos de placer. Si creemos que el amor es lo que dice Tele5 podemos hacer mucho daño.

    Creo que es bueno recapacitar cada día y pedir perdón a Dios, y también es bueno recibir la absolución para limpiar el alma. “A quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados”. Lo dice Jesús en el Evangelio muy claro. Otra cosa es que nos dé vergüenza o busquemos fórmulas más cómodas como la confesión colectiva que da menos faena y no hace falta reconocer lo que he hecho mal ni siquiera recordarlo. Pero el dolor de los pecados y el propósito de la enmienda son necesarios, así como el “decir los pecados al confesor”. En Europa, no hay situación que implique una absolución comunitaria, a menos que sea un atentado o un accidente de avión; no seamos comodones con las cosas de Dios.

    No lo dejes, si a mí me hace tanto bien, puede que a ti también.

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