¡Dad gracias a Dios conmigo!

IMG_20160707_170155[1]   Al comenzar la Santa Misa, antes del oficio de Viernes Santo, cada noche al ir a descansar y, sobre todo, el día de la Ordenación, pido perdón a Dios y a todos por mis faltas y pecados. Uno de los momentos de la vida en que más se palpa la obra de Dios a través de los hombres, porque no ha querido que sus ministros fueran ángeles, ni siquiera fueran los mejores, sino solamente, los que Él quiso, para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar.

    Sin embargo, este domingo quiero dar gracias a Dios por haber ungido, a través de Don Ramón del Hoyo, las manos para consagrar, para bendecir a los enfermos, para dar la absolución. Las manos de aquellos candidatos que hoy pueden y deben hacer presente a Cristo en la tierra, doce años después.

   Como decía Santa Teresa, se juntan en mi memoria la tristeza y el gozo por los que estaban ese día y ahora no están. Por los que se fueron lejos, por los que no volverán porque iremos nosotros. Desde el Altar de hoy, en las varias Misas que tendré oportunidad de celebrar quiero recordar a tantas personas que estuvieron conmigo aquellos días; a las que no pudieron venir, a tantas Carmelitas, especialmente a las de Tiana en Barcelona, que bordaron mi casulla del Buen Pastor. A los que me regalaron tantas cosas, que rezaron y rezan tantas oraciones. A los que están en las misiones o trabajando en el extranjero: Malen Castell, María Elena Porres, su hermano José Luis, la hermana mejicana y Miguel. El Padre Miguel y Javier, Juan María y tantos chicos que desde Nules, Castellón y Barcelona se acercaron para escuchar Misa y comer juntos.

    Lo que ha sido el día más feliz de la vida, junto a mi Primera Comunión, los Padre Turú, Cano y Alba, los profesores, la señorita Sususalén, que me enseñó a leer, Chari, Milagros, ¿a quién nombramos y a quien dejamos? Gracias a todos. Fue un día especial que se hace presente en el SÍ QUIERO de cada mañana al coger la sotana, al rezar el oficio o al visitar un enfermo. Al viajar a los sitios o al no haber podido estar.

     También quiero pedir algo. Recen por caridad para que persevere en la Fe de la Iglesia, en el respeto a lo más santo, en el cumplimiento de cualquier ley, por pequeña que sea, y sobre todo, que nunca sea estorbo para que el Señor dé su gracia a todos los que ponga a mi alrededor. Que ayude a todos los que lo deseen a que lo que Dios quiere se haga vida en cada uno, de forma que se haga su voluntad en la tierra como en el Cielo. Que quien me necesite pueda encontrarme. Que nada ni nadie me aparte nunca de llevar a todos el don de la Fe, la Esperanza y la Caridad.

     Que sea verdad aquello que reza el prefacio hermoso de la Misa de Jesucristo, Sumo y eterno sacerdote:  Ellos renuevan en nombre de Cristo el sacrificio de la Redención, preparan a los hijos el banquete pascual, presiden a tu pueblo santo en el amor, lo alimentan con tu palabra y lo fortalezcan con tus sacramentos. Tus sacerdotes, Señor, al entregar su vida por ti y por la salvación de los hermanos, van configurándose a Cristo y han de darte así testimonio constante de fidelidad y de amor. 

    Si de tantas cosas hiciéramos una bien… Dios mismo, con vuestra colaboración haga que sea posible llevar muchas almas a Cristo. Mi bendición y mi oración a todos y cada uno de los que puso Dios en mi vida y de los que están ahora. Feliz domingo.

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