Días únicos, una semana intensa

    Creo que, por primera vez desde que este blog comenzó a caminar, han pasado siete días sin poder escribir. La predicación del septenario de la Virgen de la Antigua de Manjavacas ha hecho imposible, debido a la atención simultánea de los pueblos, sentarse a escribir unas letras. La media de cinco horas de sueño, así como la intensidad de estos días, llegando la fiesta de San Roque en Villar de la Encina, y las Misas de la Asunción de nuestra Señora que comienzan esta tarde a las 20.00 en Santa María del Campo Rus y en Carrascosa de Haro necesitan un alto en el camino.

    Ayer, terminado el septenario, ya cerca de la media noche, paramos a cenar en el Restaurante Castilla de Las Pedroñeras los que habíamos acudido desde Santa María. Una de las personas que me acompañaba me dijo: “Tú tienes el blog para manifestar tu felicidad a los demás porque no te cabe dentro. La gente hace fotos o escribe en los blogs para compartir lo que lleva dentro. Tú compartes felicidad”. Me llenaron de inmensa alegría sus palabras porque a sus dieciséis años se había dado cuenta, perfectamente, de la intención de esta página. Hablar bien de lo bueno es para mí una necesidad en un mundo que sólo se queja y protesta de todo.

      Ayer fue uno de esos días para enmarcar. Pude asistir, junto con gran  cantidad de parroquianos a la Coronación de la Virgen de las Angustias, patrona del Castillo de Garcimuñoz. Quisiera dar las gracias a todos los que hicieron posible que Santa Águeda, la Virgen del Amparo y el estandarte de San Roque asistieran al concurrido y emotivo acto frente a la muralla del castillo.

 

 

   El Señor Obispo dijo en su homilía palabras tan bonitas como éstas: La Coronación de la Patrona de un pueblo no puede ser un acto vacío. Tenemos relaciones de dependencia de hijos a padres, de ciudadanos a aquellos que han sido escogidos para regir, para gobernar, los destinos de los pueblos. Merecen veneración, merecen honra, prestan un servicio social, prestan un servicio a su pueblo. Ser esclava del Señor es una honra. ¡Oh qué buen vasallo si tuviera buen Señor! dice el texto clásico. Nosotros queremos ser, como María, esclavos del mejor de los señores, de la mejor de las señoras, de la Virgen María, que nos protege, que es nuestra abogada. Nosotros somos verdaderos hijos suyos queriéndola e imitándola. Ella nos dirige siempre a Jesús: “Haced lo que Él os diga”. No hay un buen hijo de María, que no sea un buen hijo de Dios. Si nos parecemos a nuestra Madre, la que ha obedecido a Dios, tenemos que hacer su voluntad. Queridos castilleros, que el gesto de esta tarde sea signo de la coronación en cada uno de vuestros corazones. No se niega a recibir homenajes externos, pero quiere ser coronada también en el corazón de cada uno de vosotros. Que sea la Señora del Castillo de Garcimuñoz.

 Sin poder terminar ni acompañar a los valientes que llevaron a hombros a los santos, salí para Mota del Cuervo donde terminaban las homilías del septenario sobre las obras de misericordia y la Santísima Virgen. Intentar concretar en algo cada día, en alguna persona, en algún momento, en una obra de caridad al día que tenga nombre y apellidos, es el fin que nos hemos propuesto en estos días. El vídeo que acompaña corresponde a la manera como perdona las injurias la Virgen Santísima. A la patrona de Mota, la Virgen de la Antigua de Manjavacas le pedimos también por tantas personas que no la conocen, y por ese motivo no la quieren, le pedimos por la Fe del pueblo, por la Esperanza de cada uno; y, al menos, por la caridad de los que recibimos a Jesucristo, en la Eucaristía. Por el trabajo de los que no tienen, por los niños huérfanos, por las familias rotas, por todas y cada una de las necesidades de los corazones de todos los moteños que viven en el pueblo o fuera de él. Virgen de Manjavacas, ruega por nosotros.

   Ha sido un honor para mí acompañarles en estos días tan importantes, reflejo del amor mariano que nos acerca a Dios y a los demás. En este año de la misericordia quisiera que pidieran todos por mí, que cualquier cosa que lleven en el corazón, pueda ser ofrecida por la Iglesia, por su pueblo y por toda la diócesis de Cuenca, para que el amor a la madre del Cielo, el compromiso de cada domingo con Dios, y el buen entendimiento entre las familias sean el mejor legado de una patrona que pronto vuelve a su ermita, hasta el año que viene, para estas fechas. ¡Dios os bendiga mucho! ¡Viva la Virgen de Manjavacas! ¡Viva su Santísimo Hijo!

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios sobre “Días únicos, una semana intensa

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