Venid a un sitio tranquilo a descansar un poco (Mc. 6, 30)

     En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.» Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

    Quizás es uno de los peligros más graves de aquellos que se dedican a la caridad o a la evangelización. No saber descansar, no saber decir que no. San Josemaría Escrivá lo recomienda en el número 5 de “Camino”. Este agosto, ha cogido un ritmo frenético que, con la ayuda de Dios y del Padre Nilton, parece que llega a su fin.

      Quisiera destacar el septenario y la fiesta de la Virgen de Manjavacas en Mota del Cuervo (Cuenca). Sus gentes y el amor a la Patrona hicieron de esos días unos de los más intensos de un año que lo ha sido por muchos motivos.

     Casi cuando se terminaba pude descansar unas horas (que no llegó a un día) con unas familias del pueblo de Santa María y sus amigos Encarna y Lorenzo, a los que agradezco el entrañable detalle de ofrecer su tiempo y su espacio para poder disfrutar de su compañía. No me había pasado nunca. Había ido de peregrinación con autobuses, había llevado jóvenes por Europa, pero ninguno de mis feligreses había abierto las puertas de sus vacaciones para pasar juntos el tiempo que fuera posible. Cerca de Cuenca tenemos las vistas especiales de Alcalá del Júcar, donde los paisajes nocturnos no tienen comparación.

 

    Después llegaron las fiestas de Villar de la Encina con sus procesiones, sus homilías y las invitaciones. Días de cercanía con los feligreses, días de acostarse tarde y levantarse pronto. Pero tenía que viajar a Murcia para visitar a la única prima que queda en el pueblo de mi madre: la Unión. Como el año próximo es Año Santo en Caravaca de la Cruz, lugar donde los ángeles bajaron el relicario que se venera con el “lignum Crucis” para que pudiera decir Misa el sacerdote cautivo en el castillo del califa musulmán, paré a decir Misa allí y pude venerar y ofrecer para besar la santa Cruz. Fueron dos días muy hermosos.

 

    En la foto en blanco y negro aparece mi abuela materna, a la derecha. Debajo puede apreciarse la Iglesia de los Carmelitas de Caravaca, junto a las aguas del Mar Menor. Unos días de cielo en los que recé  por todos aquellos a los que debo ayudar a llevar la Cruz.  Agradezco a quienes me acompañaron e invito a peregrinar el año que viene a Caravaca el año próximo porque será año santo.

    Como colofón del mes, y esperando poder cambiar impresiones con la familia, así como dar gracias a Dios por estar junto a las maravillas de su creación estos días, descansar y disfrutar de los sobrinos, voy a estar esta semana en el Valle de Arán, al norte de Lérida. Todos los años (excepto el que me ordené de sacerdote) desde que tenía cuatro años he tenido la suerte de estar con mis padres y hermanos, y ahora con sus familias en lo que puede ser la semana más entrañable del año. Quisiera compartir con todos algunas de las mejores vistas. Nos encontramos en los pueblos a la vuelta o en la página de facebook “Sotana Rural”. Dios os bendiga mucho.

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