¡Qué gozo dan los bautizos!

    Este año ha sido una de las cosas que más ha llenado los sábados y que más llena el corazón. Es cierto que cuando estaba en Nules los bautizaba de diez en diez. Todavía conservo el papel con los nombres de las primeras chicas que bauticé. Sería allá por octubre del año 2003. Desde entonces, en Tejeda, en Almodóvar y ahora aquí en Santa María he bautizado a muchos, a mis cinco sobrinos, entre ellos. En esta semana, Carrascosa y la ermita de la Virgen del Amparo han sido testigos de dos más.

    El Bautismo es puerta de los Sacramentos, y no solamente para los niños sino también para sus familiares. Por ese motivo, creo que es bueno que avivemos nuestra Fe en estos acontecimientos familiares, celebración de la entrada en la Iglesia, de la hermandad con Jesucristo de nuestros pequeños.

 

    Hay un momento especialmente hermoso de los bautizos que me gustaría compartir con todos. Es la bendición de los padres al final de la celebración. El sacerdote reza las siguientes oraciones: El Señor todopoderoso, por su Hijo nacido de María la Virgen, bendiga a esta madre y alegre su corazón con la esperanza de la vida eterna, alumbrada hoy en su hijo, para que del mismo modo que le agradece el fruto de sus entrañas, persevere con él en constante acción de gracias. Y después bendice al padre: El Señor todopoderoso, dispensador de la vida temporal y eterna, bendiga a este padre, para que junto con su esposa sean los primeros que, de palabra y obra, den testimonio de la fe ante su hijo, en Jesucristo nuestro Señor. Eso deseamos para los dos y para todos los padres que lean estas líneas.

       En los enlaces adjuntos añado la explicación de cada parte del Sacramento que puede ser de utilidad. Sin embargo, hay que tener en cuenta estos puntos principales:

         Muy queridos Alberto y Begoña, María Pilar y José María, abuelos, familiares y amigos del matrimonio Roca López. En los pueblitos de Cuenca donde he estado de sacerdote, se estila, de vez en cuando, convocar unas misiones populares en las que un sacerdote predica en una semana todas las verdades cristianas. Ellos conocen los lugares donde se han oído en repetidos bautizos estas prédicas, pero probablemente, pocos las habrán oído por aquí. Para que lo recordéis tenemos una letra por la que empiezan todas las palabras que significan los efectos del Bautismo.

         En primer lugar, todas empiezan con H, el Bautismo nos hace Hijos de Dios. Es verdad que todas las cosas las ha creado Él, pero por el Bautismo, pasamos a ser mucho más que las piedras y que las palmeras. También nosotros podemos diseñar un coche y no es nuestro hijo, o montar una mesa… por el Bautismo pasamos a ser de la familia de Dios. Dios se hace hijo de los hombres, para que nosotros podamos llegar a ser Hijos de Dios.

         En segundo lugar, el Bautismo nos hace Hermanos de Cristo. Ese don de su divinidad que se hace pobre en Belén, que llora cuando cae al suelo, que nos escucha como niño cuando hablamos con Él, que da toda su sangre en la Cruz para santificarnos. El misterio de la Cruz nos permite identificarnos con Cristo, ser iguales a Jesús; lo que quería Eva al cometer el pecado original, “ser como Dios”, podemos llegar a conseguirlo, con su gracia, a través de la imitación de Cristo.

         Tercero, Hijos de la Iglesia, ¡qué felicidad, al fin muero hija de la Iglesia! Con Santa Teresita, también patrona de las misiones como S. Francisco Javier, tenemos que pedirle al Señor, que nos conserve siempre al abrigo de nuestra Iglesia, y que le dé siempre al niño, amor a su párroco, amor a su obispo, amor al Papa. Yo no sé si amamos suficientemente a nuestros párrocos; podríamos preguntárnoslo. Porque de la misma manera que el amor al prójimo comienza por los más cercanos, y todo el mundo entiende que hay que sacrificarse más por un hermanos que por el dueño del kiosco de cuatro manzanas más allá de mi casa; también es fácil de comprender que el amor a la Iglesia empieza por el amor al párroco… Lo contrario es influencia de la dialéctica de patronos contra obreros, etc…

         Cuarto, el Bautismo nos hace Herederos del Cielo, que también empieza por H. Es como la entrada para llegar al Cielo; para ir al fútbol hace falta la entrada, además hay que tener tiempo, llegar puntual, pero sobre todo, hace falta la entrada. Por eso es un derecho de los niños que se les Bautice; algunos dicen, que cuando sea mayor ya se bautizará si quiere. Pues mire, no le dé de comer, quizás quiere hacer huelga de hambre, ya comerá cuando sea mayor. No le vista, porque puede elegir ser nudista…. No le lleve a la escuela, quizás elija ser analfabeto. En fin, por qué privar a los niños de un don tan hermoso como el Cielo.

         Finalmente, el Bautismo nos hace hospederos del Espíritu Santo. Y esa es la causa de la dignidad de nuestro cuerpo, por eso hemos de vigilar nuestros sentidos, ¿qué vemos?, ¿qué oímos?, ¿cómo vestimos?… porque mi cuerpo debe ser la casa de Dios. Y en lo que Javier vea de vosotros, cuidará su cuerpo; hoy tan chiquitín y siempre tan dependiente de los padres: por eso tenemos padrinos, porque es tanto tiempo dependiente y tan serio lo que nos jugamos, que la Iglesia pone una ayuda a los papás. Que así puedan serlo y que algún día podáis explicárselo.

 

 

Resumen de la ceremonia bautismal: En el Bautizo de BoscoMartí, yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del E.S.

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