¿Por qué esta boda ha sido diferente?

   img_20161001_180904Querido Alberto:

   Quisiera tener unos minutos para explicarte las diferencias de tu boda con las demás. En primer lugar, nunca había estado en la cripta de la Colonia Güell. Me ha parecido preciosa. Tampoco nadie le había dicho a mi padre como tú: “puede venir a mi boda, porque será para usted como una comida familiar, ya que vienen todos sus hijos”. Tampoco suelo viajar para una boda en sábado por la tarde. Que sepas que sólo he venido porque eras tú, los pueblos de Cuenca no me permiten dormir tan poquito. Por eso, y por muchas cosas más… tu boda, para mí no hay sido como las demás.

   Al despedirme ayer, bueno, hace un rato, he pensado compartir con todos las palabras de la homilía. Dáselas a tu gente, tu madre, tus amigos, los testigos, la chica de Salamanca, los fotógrafos. Dáselas a quien quieras, pero sobre todo, no me dejes mal y vivelas siempre.

   Queridos Alberto y Mercè:

   Perdonad que la homilía de hoy no sea para vosotros. Hoy voy a hacer al revés de lo normal. Se suele predicar a los novios y que los invitados aprovechen lo que puedan con lo que oigan. Hoy les hablaré a ellos y si vosotros queréis aprovechar algo pues mejor.

   El día 9 de junio moría el que podemos decir era mi mejor amigo. Miguel, un hombre de cuarenta y tres años con seis hijos, nos dejaba a causa de un derrame cerebral mientras hacía deporte, por prescripción médica, en la piscina de Castellón. Hacía allí me desplazaba, sin pensar que acabaría en la UCI, con sus hijos, y en el tanatorio, para no poder estar en el entierro porque el sábado día 11, tenía un Bautizo por la mañana y una Primera Comunión. El Bautizo era de una niña pequeña y la comunión de un chico mayor con el pelo largo que no iba vestido de marinero. Era el novio, que después de un largo proceso decidía, habiéndose preparado recibir a Jesús Sacramentado.

   Pero, ¿por qué he empezado por un entierro? No se preocupen que todo encaja. Mari Carmen, esposa de Miguel, decía, poco antes de que nos dejará: empezamos juntos un camino hacia el Cielo, y él ya ha llegado.

   Nos casamos para facilitar a la otra persona el camino del Cielo. Hoy es el día de Santa Teresita del Niño Jesús, y mañana los Ángeles Custodios. El día aquel en que preparamos la celebración no sabíamos si elegir el Evangelio de un día o el del otro; y con sorpresa he visto que los días tienen el mismo: si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos.

  Creo que quien os conoce un poco estará de acuerdo conmigo en que sois los dos como dos niños. Corazón de niños, alma de niños. ¿Qué hacen los niños? Los niños confían en el otro y se dan del todo. El misterio, para que sea cierto que es un camino hacia el Cielo, es intentar no perder nunca la ilusión de hacer feliz al otro. Que pueda preguntarme cada día si esto que estoy haciendo hace feliz a la otra persona.

   La sociedad de hoy día no se entrega, intercambia. Hoy vamos a ver a tu madre, y mañana a la mía. No es así. El amor no es un cambio, es una entrega. Hoy es mejor para todos que veamos a mamá y mañana será lo mejor, también para todos, que vayamos a casa de tus padres. Dar sin nada a cambio en el concreto de cada día es lo que hacen los niños.

   “Se acabó e amor” dicen. Es mentira. El amor no se acaba. Lo que se termina es la entrega, la constancia. Se puede acabar el sentimiento o llamenle como quieran. Pero si en el camino de darse a los demás sólo cuesta el primer paso, porque después hace más feliz darse que recibir, el amor no se acaba nunca.

   Que sea así para vosotros y para los que estamos aquí, para poder llegar, como Miguel, con la ayuda de su esposa, al lugar donde nos espera Aquél que hoy os trae al Altar, el que recibiste por primera vez en Carrascosa, ese once de junio que nunca olvidaremos. Así sea Alberto, también para ti Mercè.

  Termino compartiendo el enlace que dio vida a la homilía de hoy, espero que su ejemplo arrastre, Yo y mi casa serviremos al Señor es la frase que cada día puedes decir al despertar, hasta el Cielo. Dios te bendiga siempre. Nos vemos en el pueblo.

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2 comentarios sobre “¿Por qué esta boda ha sido diferente?

  1. Una compañera estudiantil y amiga de mi hija Mercè fue quien, ya en el restaurante, proclamó un elogio al padre Antonio María. Le caló hondo. Varias personas me expresaron lo emotiva, sencilla y bien preparada celebración eucarística. Las cosas de Dios son así. Y vuestra boda es un ejemplo palpable de ello. ¡Gracias a los dos… y gracias padre Antonio María!

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