Ahora es el momento

Empieza un año más la campaña del Domund. Es la más efectiva en cuanto a ayudas se refiere. Es la respuesta a tantos que dicen que por qué no se ayuda a los pobres con las riquezas de la iglesia. No porque les interesen los pobres, sino porque les molesta que la iglesia sea la que más ayude, y que sean los pobres quienes más ayudan a la iglesia.

Este año se nos invita a ponernos en camino. Quizás para muchos sea la única manera de ayudar. Dar un euro, o quizás cinco, mientras nos gastamos veinte en un aperitivo (que me parece muy bien) para aquellos que no tienen comida. Las guerras de Siria y los cristianos perseguidos de Irán serán el destino más urgente de las ayudas de este año.

Ni intermediarios, ni sueldos, ni nada está por medio, en esta colecta. Cristiano que quieres ayudar. No te lo pienses. En esta semana piensa la cantidad y preparala. Deja atrás las excusas, todos tenemos gastos, pero todos podemos ayudar. Aunque, sobre todo, podemos orar.

Cuando era chico, el Padre Cano, profesor de Religión en mi colegio, y referente en mi vida de tantas cosas buenas, decía que no comiéramos caramelos para ofrecer el sacrificio a Jesús por las misiones y dar el dinero a los pobres. Él lo enviaba a la leprosería de Fontilles, entre otros lugares. A mí se me quedó lo de no comer caramelos. Ahora llega el momento de enviar lo que me he ahorrado en chuches. Seguro que tú también puedes hacer una de las tres cosas, o las tres. Así como enseñar a los niños que deben compartir más en lugar de quejarse.

No miremos para otro lado. Hay cientos de personas que con muy poco serán muy bien ayudadas. Puede ocurrir que la excusa de “yo no doy porque no sé adonde va” este año ya no sirva. Han repartido, como cada año, separatas donde detallan las ayudas. Todos tenemos una parroquia cerca. Un sacerdote amigo, una iglesia donde se oye la Santa Misa…

No lo guardes para ti. Sacerdote que me lees, cristiano generoso, vecino egoísta o amigo de los pobres. Tú también puedes ayudar. Dos euros, cinco euros… suponen para tantas personas el alimento de una semana. Desde aquí no le puedes dar tus macarrones, pero sí tu billete del fin de semana. Incluso, sin privarte de nada, porque gracias a Dios, tiene más.

Si las huchas nuevas de este año, o las de toda la vida, o los famosos sobres, no han llegado a tus manos, acude a cualquier iglesia y entrega tu pequeña o gran aportación. PARA EL DOMUND.

Y cuando llegues a tu casa, levanta el corazón a Dios y reza por los que no tienen qué comer. Además, si puedes, aprecia lo que tienes. Y si quieres más, sacrifica algo esta semana por el amor de Dios para que que sean amados los más pobres de todos. Los que no reciban amor.

Gracias a todos por vuestra generosidad. Entre todos se puede más.

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