Principio y Fundamento

    San Ignacio de Loyola explica en sus Ejercicios lo que propone como base de toda vida cristiana. Les adjunto el texto tal cuál él lo escribe, a continuación un vídeo con la meditación en Mota del Cuervo, para terminar con el final por escrito, debido a un error de la cámara que graba. Espero que pueda serles de provecho A Mayor Gloria de Dios.

     “El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor y, mediante esto, salvar su ánima; y las otras cosas sobre la haz de la tierra son criadas para el hombre, y para que le ayuden en la prosecución del fin para que es criado. De donde se sigue, que el hombre tanto ha de usar dellas, quanto le ayudan para su fin, y tanto debe quitarse dellas, quanto para ello le impiden. Por lo qual es menester hacernos indiferentes a todas las cosas criadas, en todo lo que es concedido a la libertad de nuestro libre albedrío, y no le está prohibido; en tal manera, que no queramos de nuestra parte más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y por consiguiente en todo lo demás; solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce para el fin que somos criados.

     Un pintor buscaba un modelo para su cuadro de la Última Cena y se trajo a un buen mozo con barba y el pelo largo. Rostro apacible, mirada seria pero amable… Le dijo que iba  a ser Jesús y estuvo tan contento. Recibió su dinero y marchó impresionado. Al cabo de unos meses la ciudad entera sabía que iban reclutando apóstoles. “Tú para Mateo, tú para Santiago”. Empezaban a verse barbas largas, les dejaban túnicas y el pintor pintaba. Por fin, el buen maestro se fue a buscar un Judas a la ciudad de al lado, había allí mercado y en uno de los puestos vio a un hombre discutiendo con los ojos desencajados. Era el que necesitaba. Le habló del cobro pero no del cuadro y se lo trajo con él. Se sentó, miró alrededor y al poco, ya no podía pintar el que pintaba. El modelo estaba llorando. “¿Qué le pasa? ¿por qué llora? Yo vine aquí, -le contestó- a hacer de Jesús.

    Es bueno en los Ejercicios plantearse que he hecho por Cristo, y qué hago por Cristo,  porque puede ser que, como el buen modelo de Jesús, que lo fue también para Judas, de un tiempo a esta parte tengamos que cambiar algo, porque no lo estemos haciendo bien. “¿Qué voy a hacer por Cristo?” es la tercera pregunta importante de los Ejercicios de San Ignacio. Hoy les invito a mirar su vida, a proponer algo posible, no abstracto o inalcanzable sino claro y concreto. Casi que con nombre y apellidos. Del estilo de “seré más condescendiente con mi marido a la hora de la cena” o “me preocuparé más de mis hijos al llegar de la escuela”. Los propósitos del estilo “voy a ser mejor sacerdote” o “voy a ser santo” no sirven de nada porque muchas veces no se concretan en nada.

   Por último, debemos pedirle al Señor ser también constantes en buscar y mantener aquello que nos lleva al fin para el que somos criados, y rechazar el resto. Hoy, en muchas ocasiones y personas, no hay constancia. Así se lo pedimos a la Virgen María, que no nos cansemos de vivir aquello que Jesús y su Santísima Madre nos pidan estos días.

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