Enteraos bien de lo que pasa. ¿Dónde está tu Emaús?

         Si vas a Tierra Santa y preguntas a los del lugar dónde está Emaús, es probable que te indiquen en varias direcciones. En los Hechos de los Apóstoles el Apóstol San Pedro nos dice: ESCUCHAD MIS PALABRAS Y ENERAOS BIEN DE LO QUE PASA. Lo único importante es Jesucristo. En aquellas tierras están pendientes de decir que Emaús era su pueblo, como por aquí ocurre con el Quijote, que nació en todos los pueblos que tienen un molino. Lo importante no es saber dónde iban los discípulos de Emaús, sino de dónde se alejaban. Lo importante es que Dios resucitó a este Jesús y todos nosotros somos testigos. 

     El que no se entera de esto, el que no lo vive, el que no lo transmite con su alegría y su esperanza no se entera de lo que pasa. En la imagen de la cabecera vemos el mosaico principal de la Parroquia de Castelldefels, diócesis de Sant Feliu y provincia de Barcelona. Allí acudía de niño a Misa, todas las mañanas del verano, después de andar algunos kilómetros, acompañado de mi abuelo. Uno de los discípulos ha visto que es Jesús, pero nos encontramos en el instante de que, aún estando juntos y viendo lo mismo, aún no se ha dado cuenta el otro. ¿Qué puede pasar en nuestras vidas? Que no comprendamos los acontecimientos que Cristo nos muestra a nuestro alrededor como venidos de su mano.

     El Papa Francisco en una homilía del año 2014 nos dice: El camino de Emaús se convierte en símbolo de nuestro camino de fe: las Escrituras y la Eucaristía son los elementos indispensables para el encuentro con el Señor. También nosotros llegamos a menudo a la misa dominical con nuestras preocupaciones, nuestras dificultades y desilusiones… La vida a veces nos hiere y nos marchamos tristes, hacia nuestro “Emaús”, dando la espalda al proyecto de Dios. Nos alejamos de Dios. Pero nos acoge la Liturgia de la Palabra: Jesús nos explica las Escrituras y vuelve a encender en nuestros corazones el calor de la fe y de la esperanza, y en la Comunión nos da fuerza. Palabra de Dios, Eucaristía. Leed cada día un pasaje del Evangelio. Los discípulos de Emaús acogieron la Palabra; compartieron la fracción del pan, y, de tristes y derrotados como se sentían, pasaron a estar alegres. 

    Pero además de darnos cuenta de que Jesús está siempre que vivimos la Eucaristía, y nos espera y se nos da, además, a los cristianos de nuestro tiempo nos falta darnos cuenta y compartir con más frecuencia lo que hemos vivido con el Señor. ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras? Hablamos poco con Jesús, es posible. Pero hablamos menos de Jesús. No acabamos de convencernos que la tarea del verdadero discípulo de Cristo es hablar de Él, de palabra y con el ejemplo, pero no solamente con una cosa o la otra. Porque algunos dicen que ya dan ejemplo pero se callan, y otros puede ser que hablemos siempre pero demos poco ejemplo.

    Como los discípulos nos damos cuenta de que algunos de los nuestros sí se encuentran con el Señor, de que algunos de los nuestros viven esa Fe y la transmiten, pero en lugar de imitarlos, en lugar de entusiasmarnos con sus proyectos y con su ilusión nos vamos a nuestro Emaús particular. Unos tienen el Emaús del victimismo: “Todos nos persiguen, nadie me comprende, qué mal está el mundo”. Otros el Emaús de la Tradición: “Este Papa confunde, lo más importante es seguir a los Papas anteriores, se ha introducido el humo de Satanás en la Iglesia (como decía el beato Pablo VI)” ¡Qué lástima que solamente recuerden esa frase de Pablo VI con la cantidad de palabras esperanzadoras que tiene su magisterio! Otros ya llegan al derrotismo máximo: “Todo está muy mal, no hay nada que hacer, no son fieles a nuestra enseñanza”. Historietas producidas por no seguir a Cristo, resaltando siempre la Cruz, sin darnos cuenta de que es camino de la Resurrección, no de “nuestro Emaús”. Cuidado con esto. Cuidado con tu Emaús. Que no se sabe dónde está, pero, muchas veces sin darte cuenta, te vas.

     A todos los que buscan, a todos los que sufren, a todos los que no ven otra salida que la derrota, a los que han perdido la esperanza espiritual o vital, a todos los que estáis aquí hoy, Jesús cada día, nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan. Feliz domingo.

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3 comentarios sobre “Enteraos bien de lo que pasa. ¿Dónde está tu Emaús?

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