Adiós Jesús: El día de la Madre y el del Buen Pastor

     Muy pocos años coinciden el día de la Madre con el día del Buen Pastor. Cuarto domingo de Pascua. Siempre: Conozco a mis ovejas y las mías me conocen, el Buen Pastor da la vida por sus ovejas. Todos los años el cuarto domingo de Pascua es el día del Buen Pastor. Y ¿cómo se hace un sermón de las dos cosas a la vez? No lo sé si se puede, seguro que sí.

    Cuando terminaron las Comuniones ayer, en la Parroquia, las familias se pusieron a hacer unas fotos, y yo que, ya  había acabado mi día, pues me senté en un banco de la derecha de ustedes, el quinto o el sexto banco. Y en el órgano, donde canta el coro, estaba porque se había puesto para una foto y tenía que hacerse otra, Cristina, la mamá de Amaya, no sé si tiene dos años, recién empieza a andar. Y la niña le dice a su madre: “Mamá, Jesús, Jesús”. “¿Jesús, Jesús?” La deja en el suelo y piensa: “a ver a dónde va”. Y la niña pasa por delante de los que estaban haciendo las fotos, cruza el pasillo y va al banco donde estaba yo, estira de la sotana, me abre los brazos y me dice: “Jesús”.

      No sé cómo se les hubiera quedado el cuerpo a ustedes, pero a mí me dejó dando vueltas a la cabeza. Si lo llega a hacer durante la Misa, se para el tiempo. Porque su hermano ya lo había dicho pero tan chiquitica. Pues entonces, si tenemos que rezar por el párroco, yo les pido que le pidan al Buen Pastor que, no sólo vea a Jesús en el cura un niña de dos años, sino todos los del pueblo. Y que para verlo no haya que utilizar mucha imaginación, que se parezca un poco. Ya sabemos que igual no va a ser, pero que se parezca un poco, porque el sacerdote, cualquiera, cuando bautiza, cuando consagra: “Tomad y comed, esto es mi cuerpo”, cuando entierra, es Cristo que bautiza, que consagra y que entierra. Y sí que es verdad que es un impacto de Fe, ver en el sacerdote a Cristo, pero hace mucho bien, porque entonces no depende la Fe del cura de turno, ni del pueblo donde esté, ni si estoy de vacaciones. Voy a Misa a celebrar la muerte y la resurrección de Cristo a la Iglesia, y cuando voy a hablar con Él, hablo como si hablara con Jesús. Somos personas y nos equivocamos muchas veces y pedimos perdón, como ustedes o más, más veces.

    Eso es lo que yo le pediría hoy al Buen Pastor, sabiendo que la maestra es la Virgen Santísima, que fue moldeando el corazón de Jesús como Madre. Hoy he tenido ocasión de ver un vídeo de un sermón muy largo que habla sobre la Madre y sólo le he oído una frase: “Cada vez que pienso en lo que amo, pienso en mi Madre”. Sí, es verdad, el corazón de la persona se va, desde niño, moldeando según cómo la madre le enseña a amar lo bueno.

      Y luego la perdemos, antes o después. Uno va recordando cosas, pero cada vez más, al revés de lo que ocurre con las demás cosas. Yo fui a Santiago andando en el año 93. Tenía quince años y eso de andar mil kilómetros me impactó mucho en la vida: por ejemplo, en Navarra hay un pueblo que se llama Zubiri y vimos el cartel de Zubiri 4. Cogimos un atajo para no ir por la carretera y al llegar a la carretera después de dar muchas vueltas, vimos: Zubiri 5. Eso te impacta, con muchos kilómetros en las piernas. No recuerdo los nombres de los que venían conmigo. Había un Carlos, un Rubén, pero tengo que mirar las fotos para saber los que éramos. De todo nos olvidamos menos de la Madre.

      Jesús en la Cruz no se acuerda de su mamá porque para Dios todo es presente, allí en la Cruz ve toda la historia de la Redención, la vida de su Madre y el trato con Ella. De golpe, de una sola mirada, y desde esa mirada te dice a ti: “Hijo, ahí tienes a tu Madre”. Te la da. Por eso hoy es un día hermoso en que el Buen Pastor nos da a su Madre como nuestra.

    Y llega un día en que pedimos por mamá. Y sabemos que está con Dios, y en el mismo prisma de visión con que uno habla con Dios, sin otra posibilidad, también habla con su madre. Y si no, ya me lo diréis. De forma que recordar a mamá, hablar con ella y rezar son la misma cosa. Impacta mucho.

    Por eso yo le voy a pedir hoy para ustedes, para todas las madres, que sean madres como la Virgen Santísima y que vivan esa Fe, no sólo, como hemos dicho, con el párroco, en su relación con Dios, sino con Dios mismo, en relación con sus mamás difuntas. Que así sea.

Otros artículos a mamá: ¡FELIZ NAVIDAD, MAMÁ!

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