¡Dad gracias a Dios conmigo!

Trece años después, le sigo dando gracias a Dios por el don del sacerdocio

Se llenaron de inmensa alegría

IMG_20160707_170155[1]   Al comenzar la Santa Misa, antes del oficio de Viernes Santo, cada noche al ir a descansar y, sobre todo, el día de la Ordenación, pido perdón a Dios y a todos por mis faltas y pecados. Uno de los momentos de la vida en que más se palpa la obra de Dios a través de los hombres, porque no ha querido que sus ministros fueran ángeles, ni siquiera fueran los mejores, sino solamente, los que Él quiso, para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar.

    Sin embargo, este domingo quiero dar gracias a Dios por haber ungido, a través de Don Ramón del Hoyo, las manos para consagrar, para bendecir a los enfermos, para dar la absolución. Las manos de aquellos candidatos que hoy pueden y deben hacer presente a Cristo en la tierra, doce años después.

   Como decía Santa Teresa, se juntan…

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